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Opinión

Sondeos y encuestas

Rafael Hernández Mestra
Rafael Hernández Mestra
Columnista
29 de julio de 2025

La semana pasada el Presidente de la República sancionó una ley que busca arreglar la elaboración de encuestas respecto a su elaboración, publicación y divulgación para cargos de elección popular y de opinión pública.

Con respecto a este tipo de actividades debemos recordar que primero fue el censo. Luego apareció la estadística, que lentamente se convirtió en ciencia. Mucho más tarde comenzaron a tomar formas los sondeos de mercado y los de opinión con base en una muestra representativa de la población: las primeras, destinadas a averiguar los gustos y los deseos de los consumidores y las segundas, planeadas para conocer la opinión de los ciudadanos de un país o una región acerca de una determinada política, unas elecciones, unos personajes, un problema social u otros temas aledaños o similares. Finalmente, la estadística y los sondeos terminaron complementándose y desarrollándose al unísono. Así, en torno de estas modernas y novedosas ramas de las ciencias sociales fueron popularizándose palabras como "encuesta" (del francés enquéte), o muestreo y expresiones tales como "sesiones de grupos", "a boca de urna" o "márgenes de error". Y a su conjunto aparecieron profesionales, empresas y departamentos especializados, redactores de cuestionarios, encuestadores, supervisores, analistas y graficadores. No existe una definición aceptada de "opinión pública". Sin embargo, el término ha sido empleado con creciente frecuencia desde la época de la Francia monárquica, a partir de una declaración del ministro de Hacienda de Luis XVI, cuando manifestó que la opinión pública regía el comportamiento de los inversionistas en el mundo monetario de París. Hay diferentes enfoques en el estudio de la opinión pública, pero dos básicos son la descripción o el análisis del papel político de la opinión política y el estudio tanto de los medios de comunicación que difunden las ideas, como los usos que hacen de esos medios los propagandistas y otros influenciadores. Lo cierto es que siempre se ha dicho, y muchas veces con razón, que las encuestas las ganan quienes las contratan  y muchas veces utilizan unas encuestas amañadas para disfrazar los resultados ante la opinión pública y engañar o asustar a los contrincantes en determinados debates electorales. Muchas veces en este espacio he citado la frase célebre del desaparecido Álvaro Gómez Hurtado cuando decía que "las encuestas son como las morcillas: son sabrosas, pero no sabemos cómo las hacen". Con la ley aprobada no se conocen las medidas que se tomarán en las elecciones presidenciales y de Congreso.