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Opinión

Son luz, solución y esperanza

Olga Lucía Bustamante Madrid
Olga Lucía Bustamante Madrid
Columnista
27 de enero de 2024

En un mundo convulso, la dedicación del personal médico y paramédico brilla. Su labor, un faro de esperanza, se extiende por horas, ofreciendo cuidado y bienestar a quienes sufren.

Por Olga Lucía Bustamante Hoy es uno de esos días en los que tengo tanto que decir. La naturaleza diezmada por la incoherencia humana, ¡Que tristeza! Muchas inconformidades, desórdenes e injusticias sociales. Prefiero entonces referirme a algo bueno, que quizá no le damos el reconocimiento que merece: en un ambiente hospitalario se puede observar con detenimiento la dedicación del personal médico y paramédico a sus pacientes durante casi 12 horas continuas. En las horas de la noche, mientras todos en el planeta tierra descansamos o dormimos, un puñado de seres valientes y de corazón bondadoso, atiende a aquellas personas que, por uno u otro motivo, han perdido su salud y tranquilidad. Agradezco a Dios por esta realidad, por la existencia de esos profesionales de la salud, todos comprometidos en esa misión tan bella y humana. Esas gentes, como usted y como yo, trasnochan, renuncian a sus gustos, a su vida familiar tranquila, a sus hijos, pareja, a su ambiente íntimo de hogar, para aportar bienestar a quienes lo necesitan. Algunos dirán que lo hacen por un pago, que no es por sensibilidad. Difiero enormemente de ese pensamiento. También se puede trasnochar por un salario, bailando o cantando para entretener a otros, cocinando para un restaurante, pilotando un vehículo por las carreteras del país, etc., todo eso de gran importancia, pero no es vital ni para el cuerpo ni para el alma. Cuando decido dedicar mi vida a ayudar, a ser solidario con el dolor de personas desconocidas, cuando comparto mi ser, mi espacio y mis conocimientos para favorecer a otros, esto tiene un valor intrínseco incalculable. Se está pensando en segunda y tercera persona, - tú y ellos-, para devolverles en lo posible, la calma, la salud y el deseo de vivir. Agréguese a esto el trato amable, delicado y cariñoso. La humildad sin miramientos para limpiar y desinfectar las miserias humanas, sin importar lo desagradable que estas puedan ser. Son luz y solución, son esperanza. Que muchos de ellos no hacen honor a sus votos, es verdad, de que los hay los hay. Pero son la excepción, y estos no opacan el esfuerzo y gran labor de los que son mayoría. No debemos olvidar que, médicos, enfermeras y personal de apoyo clínico, también son seres humanos, luchando por sus vidas, hogares, familia. Que sienten dolor, alegría o tristeza, cansancio y enfermedad. Con las mismas responsabilidades y necesidades, sueños e ilusiones, que el común de la humanidad. Mi gratitud y admiración a ustedes. Las profesiones nacidas para servir, son y seguirán siendo, la mejor expresión de la calidad humana.