
Somos semillas

La vida, sus contradicciones y la búsqueda de la felicidad son el foco. ¿Qué es verdaderamente importante? Reflexiones sobre la existencia, el poder y la conexión humana.
Por Olga Lucía Bustamante El árbol, le debe su vida a la semilla. El ser creado, el hombre, le debe su existencia al Creador, Él es su semilla. Esa partícula es Todo: el inicio y el final, la grandeza y la pequeñez, la salud y la enfermedad, la luz y la oscuridad, el avanzar y el detenerse, la verdad y la mentira, el amor y el desamor, la abundancia y la escasez, la alegría y la tristeza,… No entendemos, ni intuimos lo que somos. Nos contentamos con creer ser, lo que parece. Solo cambian los contextos. ¿Qué nos hace diferentes? ¿Es más importante tener un nivel de conciencia físico, o espiritual? ¿Poder físico y económico, o sabiduría interior? Escuché una anécdota en la que un rico con sus valijas llenas de oro, va por un desierto, la sed lo atormenta. Se encuentra con un hombre que lleva en su camello, tinajas llenas de agua. -Te entrego todo el oro a cambio del agua. Le dice. -De qué me sirve ese oro si me muero de sed. Le contesta. En una cabalgata es más admirado un caballo esbelto, de buen paso, que un Ferrari. Nos relata la historia, que en siglos pasados, en Europa, la sociedad que gobernaba, estaba llena de oro y poder, con ropajes ostentosos y perfumes para ocultar su falta de higiene, porque escaseaba el agua potable y el sistema de alcantarillado, muchos morían de peste. Mientras, los indígenas que conquistaron en otras latitudes, vivían desnudos, les sobraba el agua para bañarse, lastimosamente heredaron las enfermedades de sus colonizadores. Cantidades de seres humanos han muerto en nombre de un dios que se quiere imponer a la fuerza, cuando la verdad es otra. "Yo soy el que soy". "Mi reino es de otro mundo". "A Dios lo que es de Dios, al césar lo que es del césar." Dijo Jesús. Un vecino de mi ciudad, con muchos bienes y rancio abolengo, vivía solo, sufría una enfermedad, le era doloroso tragar; veía a sus obreros disfrutar abundantes comidas, tenían su hogar a donde ir al final de la jornada, él deseaba ser uno de ellos… ¿Qué nos hace felices? ¿Juventud, títulos, posesiones…? Conozco personas que menosprecian a quienes tienen menos que ellos; son mezquinos de corazón. No han tomado conciencia de que todos somos parte de las mismas semillas, del mismo árbol, y el mismo Creador. Me gusta el mensaje anónimo que dice: "Y dejé de dar explicaciones, cuando comprendí que la gente solo entiende desde su nivel de percepción, nivel de conciencia y nivel de educación."