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Opinión

Sombras depresivas

Álvaro Bustos González*
Álvaro Bustos González*
Columnista
8 de septiembre de 2024

Un estudio revela alarmantes cifras sobre salud mental en médicos, con un 25% de afectados globalmente. Hallazgos apuntan a depresión, ansiedad y posibles vínculos con el Long Covid.

Por Álvaro Bustos González* Los datos son preocupantes. Un estudio pospandémico realizado por psiquiatras de la Universidad El Bosque, parte de la premisa de que un 25 % de personas en el mundo sufre de algún menoscabo en su salud mental. Ahí se afirma que la tasa de suicidios es mayor entre estudiantes de medicina que entre la población general, y que las mujeres médicas tienen una mayor propensión a las ideas autodestructivas. Luego de haber interrogado virtualmente a 230 residentes de diversas especialidades y de ambos sexos, de los cuales 63 % eran mujeres, 77 % solteros, 68 % católicos, 91 % heterosexuales, 7 % homosexuales y 8 % ateos, hallaron que 48 de ellos tenían un diagnóstico de enfermedad mental: 61.1 % con depresión, 15.7 % con ansiedad, 2.1 % con un trastorno bipolar y 20 % con otros problemas neuropsiquiátricos. No me atrevo a afirmarlo, pero es posible que en estas cifras algo tenga que ver el Long Covid o Covid prolongado, que puede dar manifestaciones psiconeurológicas. Por lo demás, es sabido que en Estados Unidos mueren por autolisis alrededor de 300 médicos al año, principalmente por intoxicaciones medicamentosas. En días pasados, en el auditorio de la Academia Nacional de Medicina, las doctoras Gloria Lucía Arango, de la Universidad Nacional, y Angélica Villalba, de la Fucs, presentaron los hallazgos de 23 encuestas realizadas a internos y residentes de distintos grados y de ambos sexos, quienes acusaron malos tratos en los ambientes hospitalarios y, en ocasiones, haber sido objeto de insinuaciones o comentarios que interpretaron como acoso sexual. El trato humillante en el contexto de la formación médica, especializada o no, es inadmisible. Este no es un tema de las instituciones, universidades u hospitales, sino de quienes suponen que su conocimiento, mucho o poco, los convierte en semidioses. Nada justifica la prepotencia ni la arrogancia en el proceso de enseñanza y aprendizaje de la medicina. Eso indica ignorancia sobre el hecho de que esta profesión está llena de emboscadas e incertidumbres derivadas de los impredecibles vaivenes de la biología. Para exigir el cumplimiento del deber no se requiere ninguna vanagloria. Basta con el ejemplo y una autoridad enfocada hacia el beneficio del enfermo. El diagnóstico del acoso, de otra parte, requiere evidencias incontrovertibles y no meras sugestiones, muchas veces producto de la victimización en boga, que confunde el acoso con un saludo paternal, con un gesto caballeroso (el llamado machismo compasivo) o con un inocente chiste de doble sentido. *Decano, FCS, Unisinú -EBZ-.