
Soledad u oportunidad

En un mundo que premia la acción, la soledad se revela como un espacio para la introspección. Un análisis sobre la paz interior, el perdón y el amor en la etapa final de la vida.
Por Olga Bustamante M. En un mundo donde la sociedad estableció premiar actitudes, decisiones y acciones, donde poco se hace porque 'debe ser así', encontrar practicantes desligados de esos aplausos obligados y motivadores, es bien complicado. Estos especímenes están out, casi que 'pasados de moda'. Ellos entienden la vida desde otra dinámica: Se trata de 'sentir la vida'; entender los sentimientos propios y de cada participante en ella. No se trata de bonito/feo, fino/ barato, moderno/antiguo, me gusta /no me gusta… Con este grupo me identifico. Observando a mi alrededor, veo una anciana con Alzheimer, percibo su soledad en contraste con su abstracción; poco o nada le preocupa, no existe el tiempo, ni las personas que la amaron y a quienes amó. Pareciera que su presente se detuviera, con ella (él), aunque así no lo sientan los demás. ¿Será un reencuentro interior consigo misma(o)? Siento que es un tiempo sagrado para encontrar la paz con la existencia, una etapa espiritual, aun estando encarnados; nada externo importa. Esa soledad exenta de responsabilidades, miedos y culpas. ¿Es una enmienda o un regalo de la naturaleza? …Misterios sin descubrir de esta vida. Conozco igualmente a personas mayores, con sus cinco sentidos, relegadas a la soledad, algunas por decisión propia, otras por abandono. ¿Es un regalo o una expiación? Por decisión propia, un auto regalo. ¿Por abandono…? Cada persona es dueño de su propia historia, y conoce la respuesta. Ningún ser humano merece ese final. Siento menos pesada la soledad por desconexión, que en pleno estado de conciencia. En ambas es un reencuentro personal. Uno inconsciente, no se extraña algo o alguien. Otro, muy consciente, con posibilidad de reflexión, de mirar atrás para entender lo que antes no tenía respuesta. Es pararse frente al espejo del alma y repasar el guion, entonces entender lo que pasó, lo que debió o no, ser. Es asumir lo vivido, perdonarse y perdonar. Este proceso vivido a conciencia puede ser muy estresante, pero, es un reto personal, consigo mismo, que puede llegar a ser muy liberador. Quiero mirarlo más como una oportunidad de cambio, que, como simplemente 'soledad'. Las vivencias tienen el sentido que uno les quiera dar. Lo importante de esta etapa al final de la vida, es descargarse de resentimientos y dolor, de culpas y miedos. ¡Vinimos a aprender! La sinceridad del corazón, el agradecimiento y el perdón, son las tres herramientas indispensables para lograr ese objetivo final. Sobresale en estas situaciones, el gran amor que debe existir para poder convivir con esas ausencias, no voluntarias, del ser amado. Para los acompañantes, también puede ser esta, una oportunidad de crecimiento.