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Opinión

Sobre la paternidad

Ensuncho De La Bárcena
Ensuncho De La Bárcena
Columnista
31 de enero de 2025

La paternidad, asunto de fe y autoría, se explora desde la prueba genética hasta la figura espiritual. Un aniversario recuerda a un padre ejemplar y su legado.

Por Ensuncho De La Bárcena Hasta la aparición de la prueba genética, la cualidad de padre era un asunto de fe. Una creencia privada sostenida en público, pero sometida al escarnio cuando se sospechaba de ella. Al contrario de la maternidad, que nunca ha estado en tela de juicio. Razón por la cual un filósofo carnavalero considera a la mujer moralmente superior, pues nunca ha dejado de asistir al nacimiento de ninguno de sus hijos. En cambio, el hombre… Paternidad también se le llama a la condición de autor de una obra, idea o invención. Asunto que nos hace pensar que es relativamente reciente. Diría yo, de la Modernidad. Sabido es que en la Antigüedad nadie reclamaba como suyas las obras, porque no existía el concepto de "autoría", mucho menos los "derechos de autor". Una obra como la Ilíada, por ejemplo, fue llevada al papel por escribanos anónimos encargados de compilar historias que cabalgaron durante siglos en la tradición oral griega. Al unirlas todas, junto a la Odisea, surgió la necesidad de inventar a Homero. Pudo llamarse Borges. Por otro lado, paternidad es el "tratamiento que en algunas órdenes dan los religiosos inferiores a los padres condecorados de su orden, y que los seculares dan por reverencia a todos los religiosos en general, considerándolos como padres espirituales". Aquí nos acercamos, de nuevo al acto de fe. Se considera "Padres" a quienes, en la mayoría de los casos, no han tenido hijos biológicos. Lo que supone que la paternidad es un asunto del Espíritu. Tal como nos enseña nuestra Fe cristiana al considerar al Espíritu Santo como el autor de la vida de nuestro Señor, Jesús de Nazaret. Y, para seguir entorchando esta pieza de orfebrería, recordemos que la oración que Él nos enseñó la llamamos Padre Nuestro. Lo que quiere decir que, desde la perspectiva divina, todos somos hermanos. Todo esto para contarles que acabamos de conmemorar el décimo aniversario del regreso al Cielo de nuestro padre, don Ramiro Antonio Ensuncho Álvarez (Sampués, agosto 12 de 1941 - San Marcos, enero 27 de 2015). Y lo hicimos con una eucaristía, como a él le gustaba. Porque Don Rami fue tan católico como el Papa y tan solemne como el Rey. Pero en la esfera familiar y cercana era tan divertido como el mejor de los humoristas. "La herencia que les dejo es la educación, el sentido del honor y el buen nombre. Con las tres pueden llegar adonde Dios quiera". Eso mismo aspiro a dejarle a mis descendientes. Amén.