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Opinión

Sobre elefantes y hombres

Andrés Ramos Cabrales
Andrés Ramos Cabrales
Columnista
10 de abril de 2025

Un coleccionista caribeño revive recuerdos con fotos de elefantes y toros. Desde paseos infantiles hasta desafíos en teatros, las historias fantásticas revelan un pasado mágico.

Por Andrés Ramos Cabrales Gabriel Martínez-Aparicio de la Peña, furibundo coleccionista del Caribe, tiene muchas teras en fotografía, música y videos. Hace unos días, colgó en su página de facebook, una maravillosa instantánea, donde aparece un elefante montado por un niño. Narra Gabrielito, que en el año de 1956, se encontraba en el patio de su casa, donde funcionó después el Gimnasio del Country, un elefante que fue entregado a su padre y al abuelo de Sofía Vergara, como prenda de garantía, por un préstamo de billete que se le había otorgado al dueño de un circo. Sencillo, vienes por el elefante cuando termines de pagar. Mientras el elefante estuvo en el patio, toda una generación de Barranquilleros disfrutaron de un paseo... Otro elefante, quizás él mismo, tocó la puerta de La Cueva, en un arranque de igual creatividad. Ya no para respaldar una deuda, sino para obligar al dueño a abrir. El maestro Obregón convenció al domador del circo, de prestárselo un ratico para empujar la puerta del bar y fregarle la vida al viejo Vila. Otro, fue el caso del Roxy, después conocido como Teatro Montería, de propiedad del General Gómez Pérez. Contrató un espectáculo con elefante incluido. El domador era un indio que se llamaba Aldo, quien después vivió años con la familia Berrocal. Pero el teatro languidecía. Alimentar al enorme ejemplar, elevó el precio de la entrada y para mala suerte del General, esta vez le tocó librar una de sus últimas batallas contra otro espectáculo que anunciaba el enfrentamiento de un toro contra un tigre. Gómez Pérez alzó el clamor, y también el temor. ¿Cómo hacía? Se tenía que deshacer del cuadrúpedo. Propuso un arreglo al señor del Teatro Variedades: Soltar al toro para el dulce nombre y poner al tigre en cruel desafío en contra del elefante. La cosa resultó peor. Porque el tigre, al ver las enormes orejas de Dumbo, salió despavorido hacia las piernas del General. Y el elefante fue a dar a la playa de la Brígida. Por último, para asombro de muchos, recordamos una de las tragedias de la Perla, cuando se escapó de los chiqueros de la plaza Montería Moderno, el “Gallino”, famoso astado criollo de la ganadería de Domingo Berrocal Sánchez. El toro entró a pastar al traspatio de la casa de los Rodríguez. Con misterio y engaño, permanece atento. La señora de la casa, acostumbrada a las vacas ladronas, mandó a su madre octogenaria a espantar la "vaca "... fue arrojada a los cielos, como milagros, la bella. Y la gente habla de realismo mágico.