
Soat gratis para motos: populismo caro, riesgo alto y mala política pública

La propuesta de Paloma Valencia suena bien: motos hasta 250 cc sin Soat, el Estado paga. Traducción: subsidio masivo a la población con mayor riesgo vial, financiado con recursos públicos que ya no alcanzan. Es un desbalance actuarial con consecuencias clínicas y fiscales.
Los motociclistas concentran la mayor carga de siniestralidad vial en Colombia. Son quienes más se accidentan, más consultan urgencias, más requieren cirugía y UCI, y más generan discapacidad. En cualquier esquema de aseguramiento, mayor riesgo implica mayor prima. Lo que propone Valencia es lo contrario, eliminar el pago al grupo que más consume recursos. Eso lejos de corregir inequidades, las traslada. Cada accidente de moto es un paciente politraumatizado, una cama ocupada, un equipo quirúrgico movilizado y una rehabilitación prolongada. Ese costo no desaparece porque "lo asuma el Estado". Se redistribuye hacia todo el sistema de salud, que ya funciona al límite financiero y operativo. El argumento de equidad, que la moto es herramienta de trabajo para estratos 1, 2 y 3, es real pero incompleto. Subsidiar el riesgo sin intervenir la conducta (exceso de velocidad, informalidad, baja adherencia a normas) es amplificar el problema. En el plano fiscal, la propuesta es aún más delicada. Colombia no tiene margen para expandir subsidios sin fuente clara de financiación. El gobierno de Gustavo Petro ya avanzó en esquemas de tarifas diferenciales y subsidios parciales al Soatpara motos de bajo cilindraje, intentando reducir la evasión. Eso tensionó el modelo. Llevarlo ahora a una exoneración total para motos menores de 250 cc, que son la mayoría, es desmontar el principal componente de recaudo. Iván Cepeda no ha puesto el Soat como eje de campaña. Su enfoque ha estado en reformas estructurales y acuerdos políticos. No hay una propuesta concreta de exoneración o subsidio a motos. Sergio Fajardo mantiene una línea de énfasis en educación, institucionalidad y seguridad vial, sin propuestas sobre el Soat. No ha planteado romper el modelo de aseguramiento. Abelardo de la Espriella sí entra en el terreno de alivios, plantea abaratar el Soaty facilitar su acceso, especialmente para mototaxistas, ordenar el sector y crear infraestructura. Reconoce que el sistema necesita recaudo, no eliminación. Valencia es la única que está proponiendo una exoneración total en el segmento de mayor riesgo. Es un salto al vacío. El resultado previsible es una cadena de más siniestralidad, menos recaudo, y mayor presión fiscal. El sistema de salud ya no tiene cómo absorber más carga. Si el problema es que más del 60% de las motos circulan sin Soat, la solución no es regalarlo. Es hacer cumplir la norma, depurar el fraude en reclamaciones, ajustar tarifas según riesgo real y mejorar la gestión del tránsito y la seguridad vial. Lo demás es populismo. El sistema de salud colombiano no está para experimentos. Quitarle el Soat a quienes más se accidentan es socializar el riesgo sin control, aumentar el daño y diferir la crisis.