
Sinopsis de la 7ª papeleta

Nuestro presidente ha propuesto una "papeleta de consulta popular sobre una asamblea constituyente en las próximas elecciones, a fin de que el próximo gobierno y congreso tengan el mandato imperativo para construir justicia social, la democracia y la paz". ¡No es para reelegirse! Antes de oponernos, entonces, partamos de su antecedente, que lo constituye la "séptima papeleta", pues, la historia es interpretar, intelectualmente, los acontecimientos pasados y presente, para sacarle provecho a los valores, determinando: "qué fuimos", "qué somos y "que podríamos ser y hacer".
Nuestro presidente ha propuesto una "papeleta de consulta popular sobre una asamblea constituyente en las próximas elecciones, a fin de que el próximo gobierno y congreso tengan el mandato imperativo para construir justicia social, la democracia y la paz". ¡No es para reelegirse! Antes de oponernos, entonces, partamos de su antecedente, que lo constituye la "séptima papeleta", pues, la historia es interpretar, intelectualmente, los acontecimientos pasados y presente, para sacarle provecho a los valores, determinando: "qué fuimos", "qué somos y "que podríamos ser y hacer". Efectivamente, el asesinato de Galán llevó a estudiantes de Universidades élites de Bogotá, presentar la llamada "séptima papeleta" sobre una Asamblea Constituyente que el Gobierno Barco la acogió como 'medio de declaración democrática', mediante el Decreto Legislativo 927 de 1990, por encontrarse el país en "Estado de Sitio". La Corte Suprema de Justicia de entonces, declaró exequible dicho Decreto, aclarando que la séptima papeleta solamente era para "una consulta popular sobre una reforma constitucional mediante Asamblea Constituyente", porque esta no estaba prevista constitucionalmente y el Congreso debía modificar la Constitución para hacerla viable, aceptándose la "séptima papeleta" como "consulta popular", pese a que tampoco estaba prevista en la Constitución. Particularmente, la "séptima papeleta" en lugar de "consulta popular", debió ser un "referendo constitucional" que modificara la Constitución de 1886, estableciendo la "Asamblea Constituyente como instrumento para reformarla", pues, primero se tenía que validar constitucionalmente, por falta de "democracia participativa". Finalmente, la "séptima papeleta" fue a favor y Gaviria como presidente expidió el Decreto Legislativo 1926 de 1990, convocando la Asamblea Constituyente y la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia lo declaró inexequible, porque la Constitución sólo podía ser reformada por el Congreso, pero la Sala Plena lo declaró exequible, siendo inconstitucional. Obsérvese, entonces, que el pasado nos muestra cómo las instituciones no se adaptaban a la "séptima papeleta" e "inexperiencia democrática" y "cómo obtuvimos, inconstitucionalmente, la Constitución de 1991", pero el presente garantiza la "consulta popular y la asamblea nacional constituyente", mostrándonos cómo el "actual régimen de justicia y de las autoridades de control" están impidiendo al gobierno construir 'democracia y justicia social'; luego, la aporía es ¿por qué oponerse a la octava papeleta de consulta popular sobre una asamblea constituyente en las próximas elecciones? Se las dejo allí.