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Opinión

Síndrome de abstinencia

Remberto Burgos de la E.
Remberto Burgos de la E.
Columnista
14 de abril de 2025

El síndrome de abstinencia, con fases como desintoxicación y rehabilitación, presenta retos físicos y psicológicos. Superar la adicción requiere apoyo profesional y cambios profundos para una reinserción exitosa.

Por Remberto Burgos de la Espriella El síndrome de abstinencia es complejo, más cuando se debe operar y tenemos la alta sospecha de que el paciente lo puede presentar. El agudo es de fácil reconocimiento y en 48 horas las manifestaciones clínicas se hacen evidentes. En el tardío, las secuelas de consumo se mantienen en el tiempo a pesar de haberse superado la adicción. Se define como el conjunto de reacciones físicas y psicológicas que surgen después de que una persona reduzca o deje de consumir una sustancia de la que ha estado abusando durante mucho tiempo. Es la suspensión brusca o se disminuye en forma significativa después de un período largo de ingestión. No hay tiempo fijo, pero en algunos casos pueden durar hasta semanas. Sus fases: desintoxicación, deshabituación, rehabilitación y reinserción. Todas son difíciles, pero la parte más compleja es cuando el paciente decide dejar la adicción. Tiene múltiples tentaciones y un grupo de "amigos" cercanos lo empujan a la recurrencia. La fase de desintoxicación, limpiar el organismo, puede durar entre 7 y 21 días. Está sujeto al tipo de sustancia, la gravedad de la dependencia y cómo responde el individuo. Es la afirmación de que la persona tiene un problema y ojalá en forma voluntaria quiera resolverlo. Ansiedad, angustia, irritabilidad e insomnio son sus manifestaciones. Negación del efecto terapéutico de lo que se está dando es una de las manifestaciones frecuentes. Se aconseja que la fase de deshabituación se haga en lo posible en centros de ingresos hospitalarios. Es la pérdida progresiva de un hábito o costumbre y busca consolidar la abstinencia más allá del psicológico y enseñarle patrones de vida saludable, terapias grupales, deporte y realización-consecución de metas de corto plazo. Bienestar, norma de vida. La rehabilitación es aprender a vivir. Debe vencer la compulsión hacia las sustancias tóxicas y poner en práctica los patrones saludables en su vida cotidiana. Los médicos y todo el grupo de terapeutas debemos aceptar que cada historia de adicción es única y nuestro esfuerzo debe dirigirse a descubrirla. El adicto no puede abandonar las terapias individuales o de grupo e incorporar en su vida los nuevos patrones de conducta. Quizá la reinserción para definir cómo volver a caminar y retomar la vida social de antes. La adicción está siempre vigilando y el día menos pensado vuelve a atacar. El cerebro tiene grabados patrones neuronales y puede recoger viejas formas de huir por medio del consumo.