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Opinión

¿Sindicalismo benéfico o marchando con el caos?

Félix Manzur Jattin
Félix Manzur Jattin
Columnista
3 de noviembre de 2025

Cuando un gremio es más político que protector de sus agremiados, pierde su norte y su propósito de defender los justos reclamos docentes, así como su misión de reivindicación económica y social.

Fecode cometió el peor error al prosternarse ante la izquierda radical e incendiaria y guardar silencio frente a la anarquía de los encapuchados que destruyen buses y universidades. Ahora protesta por la reforma a la salud del gobierno que apoyó, pero se muestra timorata ante el "mesías" que los está perjudicando. La protesta justa debe dirigirse contra cualquier gobierno, sea de izquierda o de derecha, que vulnere los derechos de los profesores. Ellos merecen apoyo y respeto. Mandela decía que la mejor arma para transformar el mundo es la educación. La universidad pública jamás desaparecerá. Es necesario abrir más centros educativos gratuitos y brindar apoyo a quienes no pueden pagar para formarse como profesionales y dignificarse con un empleo. Nadie entiende cómo los sindicatos logran marchas de apoyo al gobierno de Maduro, cuando este paga míseros diez dólares a un maestro. Ello constituye una burla y un desprecio hacia una de las profesiones más dignas y meritorias: la de educador. Que el gobierno incremente en varios puntos los recursos destinados a la educación es un imperativo categórico; pero que el vandalismo, la politiquería, la guerrilla, las AUC y el contubernio malévolo y extractivo de algunos funcionarios, rectores y administradores del alma máter se apoderen de los recursos de los centros del saber, es lamentable. Urge proteger la universidad, aislarla de la abyección politiquera, fortalecer su escenario científico, curricular y pedagógico, incrementar la cobertura nacional de educandos y reforzarla presupuestalmente, evitando las roscas y la marrullería en materia de jubilaciones. Resulta inaceptable que se utilicen marchas de ingenuos colegiales y estudiantes para obtener tres jubilaciones —dos legales y una tercera "de gracia", al parecer ya eliminada—, e incluso primas especiales, como la de Semana Santa. También se observa preferencia por hijos y parientes en el acceso a cupos en facultades y en el reemplazo de cargos por fallecimiento, lo cual limita el ingreso de quienes no están sindicalizados. Desde luego, esto ocurre en algunas universidades, no en todas. Apoyamos el derecho a la protesta democrática, pero sin utilizar a los alumnos en manifestaciones protervas, utilitaristas, personalistas y destructoras de áreas físicas, investigativas o humanas; ni en adoctrinamientos basados en ideologías caóticas o necrófilas.