
Sinceridad para el desarrollo de Sucre

La sinceridad es clave para el desarrollo socioeconómico. La manipulación política, enfocada en el poder, perjudica la economía y genera desesperanza, especialmente en Sucre.
Por Francisco Montes Vergara La economía y el desarrollo socioeconómico se maltratan cuando no hay sinceridad. La sociedad se ha acostumbrado y acepta la falta de sinceridad en la actividad política porque se ha considerado como una herramienta estratégica, calificándola como una sana habilidad. Las normas electorales son manejadas con sapiencia y desde ellas se empiezan a buscar ventajas para lograr captar votantes. Lo que no se piensa en los momentos, cuando se están tejiendo las estrategias, es en el efecto que producirán las acciones manipuladoras sobre la ejecución de los proyectos y del manejo de los presupuestos. Es por ello por lo que durante el período de la administración se podrán o no ver avances en el desarrollo económico. La dedicación a la sostenibilidad del poder político le resta fortaleza y debilita la capacidad para avanzar. Lleva a la ciudadanía al ambiente de las especulaciones y la desvía de la búsqueda de soluciones a sus problemas sobre los cuales han estado inmersos durante años. Desde que llegó el nuevo gobierno a la Casa de Nariño, han corrido las voces por los medios y por líderes políticos, la idea de contrarrestarle poder con unas elecciones regionales contrarias a los intereses políticos e ideológicos. No obstante, estas intenciones se derrumban en el momento de tomar decisiones sobre posiciones electorales en la búsqueda de un poder regional. El departamento de Sucre en estos momentos se encuentra en el ruedo y con gran cantidad de debilidades económicas, sin embargo, deberían ser tiempos apropiados para construir soluciones, pero al parecer no es la prioridad actualmente. Esta situación ha producido que exista ausencia de sinceridad sobre las verdaderas intenciones de construir un Sucre donde sus factores productivos sean aprovechados de cara al bienestar general de los sucreños. La falta de sinceridad es igual a manejar información engañosa. Esta conducta es el veneno más letal que se le puede inyectar a la economía y de paso a la ciudadanía. La falta de sinceridad enceguece, crea caminos oscuros y desde el punto de vista económico produce altos costos. El resultado es una población que seguirá viviendo en la desesperanza buscando en el rebusque cómo sobrevivir y el departamento sin fuentes de producción. Estoy convencido que la manera de cambiar el rumbo del departamento de Sucre y direccionarlo hacia el desarrollo económico, es con trabajo y no con estrategias electorales.