Cargando indicadores...
Córdoba Logo
Imagen del artículo
Opinión

Sincelejo de fiesta

Ensuncho De La Bárcena
Ensuncho De La Bárcena
Columnista
17 de enero de 2025

Sincelejo, capital de la alegría caribeña, celebra sus festividades del 20 de enero. Un encuentro de tradiciones que conmemora la vida de San Sebastián y el legado español.

Por Ensuncho De La Bárcena El Caribe es el reino de la alegría. Y por estos días, Sincelejo es su capital. La sabana se viste de gala para comenzar el año con porros, corraleja, besos y fandangos. Las fiestas del 20 de enero inician el calendario festivo real, conmemorando la vida y obra del mártir San Sebastián. Fecha que coincide con el desembarco del adelantado madrileño Pedro de Heredia en tierras que llegarían a convertirse en la gran Cartagena de Indias. Durante aquellos tiempos virreinales, tiempos de grandeza, nuestra amada Cartagena del Caribe sirvió de timón a la próspera e inspiradora provincia que abarca la zona comprendida entre el Golfo de Urabá y el Río Grande de la Magdalena. Cuando éramos parte del Reino de España como Virreinato de la Nueva Granada, nuestro espacio geográfico y cultural dio origen a un variado carnaval de músicas que aún enciende nuestras almas: porro, gaita, cumbia, bullerengue, tambora, pajarito, tuna y fandango, por solo citar una octava. El origen de lo que somos y celebramos en el Reino del Caribe reside en este encuentro privilegiado de genes y tradiciones que comenzó a gestarse en el Nuevo Mundo durante el primer cuarto del siglo XVI y que tiene como referencia la Fundación de Santa Marta en 1525 y la de Cartagena del Poniente en 1533. Nuestra sangre estaba dispersa en varios continentes, pero fue la extraordinaria gesta española la que hizo posible que emergiéramos del fondo de los mares del tiempo para brindarle alegría al mundo. Habría que investigar a partir de qué momento y por cuál razón se trasladó entre nosotros la celebración del Dulce y Santísimo Nombre de Jesús, del 3 al 21 de enero. No lo tengo claro. Pero lo que sí está a la vista de todos es el espíritu jubiloso, amable, hospitalario, estético y libre de las gentes de la sabana. Lo he podido comprobar durante estos días en los que las encantadoras fandangueras y las carrozas majestuosas llenaron de gozo las calles de la ciudad, mientras que un interminable río de caballos y jinetes dio paso fino a las corralejas de siempre, para celebrar con guapirreo la tauromaquia de nuestra estirpe. Entre nosotros hay grandeza y la expresamos todos los años con alegría, humildad y sabiduría. Sin prejuicios ni complejos. Cumpliendo nuestra misión día a día, inspirados en la Excelencia y el Orden de nuestros ancestros. Dejemos a un lado la mediocridad y el caos para recuperar nuestra esencia Real. Porque nos inspira el Dulce Nombre del Mesías, que une a todos los pueblos y a todos los tiempos. Este es nuestro principal desafío. Amén.