
Sin sobreactuarse

El talento trasciende barreras, pero un diario cuestiona la ausencia de jugadores negros en la final del Mundial de Argentina, sugiriendo un sesgo racista. ¿Priorizará el fútbol la inclusión sobre el talento?
Por Arianna Córdoba Díaz El verdadero talento siempre tiene la posibilidad de imponerse por encima de raza, género, posición socioeconómica o cualquier otra condición. La historia está plagada de casos en los que las excepcionales cualidades de una persona están por encima de cualquier consideración, basta recordar a Beethoven, que quedó sordo y aun así fue capaz de continuar componiendo las más excelsas obras de la música universal; o el maestro Leandro Díaz, por estos días tan vigente, quien pese a su ceguera describió en memorables piezas de nuestro vallenato auténtico hasta "las claras aguas claras del río Tocaimo"… Veía con los ojos del alma. En el campo deportivo hemos visto a futbolistas, pugilistas, ciclistas, corredores, golfistas y demás, de todos los colores, estratos, orígenes y culturas ganar campeonatos, subir a los podios, ganar medallas y todos caemos rendidos a sus pies por su innegable talento. La política, la medicina, la literatura, la ingeniería, las artes y en fin, en todos los campos han brillado personajes variopintos ante los cuales no nos ha quedado más remedio que admirar expresamente por su talento. Cuando esto brilla, lo demás no importa. Por eso llama la atención la pregunta, casi que capciosa, que un diario estadounidense hizo por estos días ¿Por qué en el equipo de fútbol de Argentina que este domingo disputará la final del Mundial no hay jugadores negros? Como que tiran la piedra y esconden la mano para dejar en el ambiente un sesgo racista en el combinado Albiceleste, además, comparan con Brasil en donde sí hay muchos jugadores de color. Es casi seguro que si en Argentina contaran con un jugador de color con las condiciones para integrar su selección, con gusto lo habrían convocado; recuerden al excelso Maradona, bajito, medio gordito, un poco "morocho" como dicen allá pero todo un genio en la cancha, su talento era tan evidente que siempre sobresalió y bien saben que ganar el campeonato en México 86, obedeció a la genialidad "del Diego". Si bien en estos momentos se enfrentan luchas por la inclusión, por la igualdad, por la equidad y todos quieren ser empáticos con todos, lo que está muy bien porque en este mundo hay cabida para todos cualquiera sea su condición, parece que con lo de la agenda Woke ya se están sobreactuando y quieren imponerla a las buenas o a las malas en cualquier escenario. No les extrañe que para próximos Mundiales en vez de ver jugadores con talento –de cualquier raza o etnia- lo que veamos sean oncenos que cumplen requisitos de la denominada agenda Woke, pero de fútbol y talento, pocón, pocón.