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Opinión

Sin banderas

Ismael Guerra de la Ossa
Ismael Guerra de la Ossa
Columnista
13 de enero de 2025

La izquierda colombiana se enfrenta a un desafío sin precedentes. El gobierno de Petro, con sus polémicas acciones, ha despojado a este sector de sus principales argumentos políticos para 2026.

Por Ismael Guerra de la Ossa Indudablemente, con la llegada a la presidencia de la República de Gustavo Petro y sobre todo con su nefasto ejercicio gubernamental, ha quedado sin banderas la izquierda colombiana para las próximas elecciones. No puede argüir que con la institucionalidad actual a sus militantes les es imposible ganar el primer cargo público de la Nación pues el hecho mismo de que Petro lo haya conseguido desmiente de tajo esa argumentación y la convierte en falacia. Tampoco puede alegar la izquierda que ella encarna un cambio benéfico para el país pues si algunas cosas han cambiado en el actual gobierno ha sido para peor. Allí está Petro rodeado de Roy, Benedetti y otras muchas figuras de la politiquería nacional que son el símbolo de lo que tanto criticó cuando andaba en campaña. No le es dable a la izquierda igualmente enarbolar banderas de anticorrupción ya que durante el actual mandato de su principal figura han ocurrido los episodios más detestables en esta materia. Con lo de los carrotanques de La Guajira y la propia financiación de su campaña bastaría para volver añicos cualquier postura que siquiera insinúe que son adalides en este aspecto. Menos aún puede presentarse la izquierda en los comicios de 2026 como una fuerza partidista que combate con ímpetu revolucionario las relaciones Gobierno-Narcos pues quien ahora ejerce el mandato a su nombre se ha acercado a los más encumbrados jefes de la mafia y hasta los ha nombrado “gestores de paz”. Asimismo, las críticas a los políticos del establecimiento por la connivencia de algunos con paramilitares, no puede ser parte del discurso de la izquierda. No es sino recordar el intercambio efusivo y exultante de sombreros vueltiaos entre el presidente Petro y Mancuso en Córdoba, para que queden hechas trizas las acciones banderizas de la izquierda en contra de las relaciones perversas entre política y paramilitarismo. No puede tampoco erigirse la izquierda de nuestro país como ajeno al clientelismo burocrático y al nepotismo pues durante su gobierno si algo ha habido es eso. Igualmente, de ninguna manera puede decir la izquierda que es defensora de la libertad de expresión pues los más duros ataques a la prensa se han dado durante este mandato presidencial. “Muñecas de la mafia”, tildó Petro a nuestras periodistas. Se quedó entonces sin banderas la izquierda para las próximas elecciones.