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Opinión

¿Será que como especie no estamos evolucionando?

Olga Lucía Bustamante Madrid
Olga Lucía Bustamante Madrid
Columnista
15 de noviembre de 2025

La humanidad tiene una deuda inmensa con los niños y desvalidos. Debemos dirigir la mirada a la causa- raíz, de esta tragedia, en busca de una explicación a un hecho tan deshumanizante.

Por Olga Lucia Bustamante Madrid La humanidad tiene una deuda inmensa con los niños y desvalidos. Debemos dirigir la mirada a la causa- raíz, de esta tragedia, en busca de una explicación a un hecho tan deshumanizante. A mi manera de ver la única solución perceptible, es el amor, hoy, -desdeñado y pisoteado-. No me refiero a aquel amor que mima, idealiza, sobreprotege e inutiliza. Hablo del sentimiento noble que te acepta tal cual eres, con fortalezas y debilidades. Que te enseña a pensar y a discernir. A disentir con deferencia. Aquel que está presente para ayudar a enfrentar los avatares de la existencia y permite reconocer el valor de otros, su dignidad e individualidad. Aquel amor que respeta y reconoce a todos como obra sagrada del Creador. Entre generaciones se dan cambios que impulsan la evolución y los procesos hacia adelante, pero… desde siempre las comunidades no han podido trascender ciertos procederes que degradan la especie. Somos proclives a posiciones extremistas que pasan del autoritarismo a las visiones laxas. Del exceso de protocolo a lo vulgar. De lo ceremonioso a la desfachatez. De la adulación a la crítica mordaz y mezquina. De la seriedad absoluta a lo burlesco. De ser restauradores a destructores. Toda polarización es enfermiza. ¿Cómo ubicarnos en el punto de equilibrio que permita una convivencia digna para todos? ¿Qué hacer para desmontar estructuras dañinas que han subvalorado la inocencia y la pureza de los más débiles? Por qué el sentimiento depredador sigue en aumento cuando se hace alarde de progreso, modernismo, tendencias futuristas, tecnología avanzada… ¿? Creo vislumbrar una explicación que parece obvia. ¿SERÁ QUE COMO COMO ESPECIE NO ESTAMOS EVOLUCIONADO? Hemos prosperado el entorno, las ayudas, los métodos y las formas que nos otorgan comodidad, productividad, posición y calidad en lo externo. El estado de conciencia de muchos, está aún en crisálida, no ha mudado su cubierta. Subsisten costumbres que obedecen a los instintos más que a la razón. Solo eso explica la supervivencia y proliferación de masacradores de la inocencia. ¿Qué hacer para proteger nuestras semillas sin afrenta ni humillación? Dispongámonos a preparar la sociedad fortaleciendo la primera infancia sus raíces y valores. Preocupémonos de sembrar en ellos el amor propio, -solo quien se ama, puede amar-. Fortalezcamos el respeto por la vida, por las cosas buenas. Sembremos confianza en un mundo espiritual real que nos ama acompaña y protege siempre.