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Opinión

Ser esa

Olga Leonor Hernández Bustamante
Olga Leonor Hernández Bustamante
Columnista
7 de octubre de 2023

Un relato sincero explora la frustración de lidiar con una persona que constantemente se queja. Reflexiona sobre la importancia de la compasión y la comprensión, incluso ante la negatividad.

Por Olga Leonor Hernández B. ¡No la aguanto más! Es que no hay una sola vez que la vea, la visite o la llame y no me reciba con un rosario de quejas, de reclamos, de observaciones sarcásticas, de problemas pendientes, de historias viejas donde ella es la víctima. Es que parece que no hay forma de tenerla contenta, nada le sirve, nada le basta, todo le es insuficiente, nadie la entiende, nadie la valora, nadie la ve como ella quiere ser vista. ¿Y parece que tú eres una más de esas personas? No me digas eso que yo intento tenerle toda la calma y la paciencia del mundo. Cuando estoy a dos cuadras de su casa, respiro profundo y me pongo en la cara mi mejor sonrisa. Pero ¡ayayay! Si que me canso. Es que no logro entender qué pretende que uno haga, qué puedo cambiar, qué puedo entregarle. ¿Sabes lo que es sentir que por más que te esfuerces nada va a bastar? ¿Sabes cómo se siente que, si le regalas tenis, el color no era, le hubieran servido más la semana pasada que la habían invitado a trotar, le hacen doler el dedo gordo del pie derecho porque la de las uñas la pellizcó con el alicate, o no tiene medias para ponérselos? Todo, menos un gracias. Un día la llevé a tomarnos un café en la tarde y me dijo que si yo quería que no durmiera en la noche por estar tomando café a esa hora. ¡Imagínate tú! Dos días antes me había comentado que estaba aburrida de estar encerrada… Es que me deja sin opciones. ¿Y si probamos justamente ser compasivos con su modo de ser? Imagínate lo que significa ser esa persona de la cual toda la gente se aburre. ¿Crees que ella no sabe que los demás esconden su molestia y su fastidio? Imagínate por un instante lo que significa ser la persona que cansa a los demás, la persona a la que los otros no entienden. La que explica _a modo de queja_ lo que le pasa a ver si los demás logran alinearse con ella y ver el mundo con sus ojos. Imagínate lo que significa ser esa que escoge sentirse siempre la víctima. ¿Logras sentir el cansancio y la disminución de su ser? ¿Logras imaginar la angustia? ¿Logras ver lo que siente cuando está sola, convencida de que nadie jamás va a entenderla? Ser esa, no debe ser fácil. En muchas ocasiones lo que necesitamos no es desvivirnos por satisfacer el deseo del otro, ni pretender que cambie su amargura por felicidad para estar tranquilos nosotros. Comprender a alguien no es justificarlo, es captar su modo de ir por el mundo y a partir de ahí poder ser compasivo con ellos.