
Sentipensante

En su visita a La Perla del San Jorge, el autor se dirige a Petro. Habla de cultura, paz y progreso, instando a un gobierno que priorice la verdad, la transformación y el legado estadista.
Por Ensuncho De La Bárcena Aprovecho la histórica visita del Estado a La Perla del San Jorge para asegurarles que en este rincón del Caribe somos capaces de convertir el Agua y la Cultura, históricamente usados como herramientas de guerra y pobreza, en símbolos de paz y progreso. Quiero hablarle al Jefe del Estado, el Presidente de la República, Gustavo Petro. Hacerlo en tres niveles distintos, el primero de ellos, de caribe sanjorgense a caribe sinuano. Nuestro querido escritor Eduardo Galeano, a quien tanto leemos y admiramos, escuchó de Orlando Fals Borda el término que da título a esta nota. Nuestro querido Orlando se lo escuchó, a su vez, a un pescador con vocación de poeta en una noche de Jegua, a bordo de una canoa sobre el San Jorge: "El lenguaje que dice la verdad es el lenguaje sentipensante. El que es capaz de pensar sintiendo y sentir pensando", así lo resumía el maestro Fals. Galeano, por su parte, contaba que un pescador del caribe colombiano, una noche, entre trago y trago, "usó una palabra inventada para definir al lenguaje que dice la verdad: sentipensante. Sí, sentipensante. Que siente y piensa a la vez. Que dice con el corazón y con la razón". De inmediato, Eduardo pensó que quería escribir en un estilo que fuera sentipensante. "Sin divorciar la cabeza del cuerpo, ni la emoción de la razón". Aclaremos: el término surgió de un pescador sanjorgense. De aquí pasó a Fals Borda. De Fals Borda pasó a Galeano. Y Galeano lo hizo muy conocido en todo el ámbito hispano. Ahora quiero hablarle a Gustavo, de colombiano a colombiano. Quiero decirle que, aunque no voté por él -porque voté en blanco- me ilusiona su disposición a hacer transformaciones reales. En un país que en ocasiones resulta tenebroso, por una razón fundamental: aquí suelen justificarse todos los crímenes, desde el plano individual hasta el colectivo e institucional. Desde el origen de la República consideramos el asesinato como una herramienta de la política. Seguimos sin entender lo que proponía Héctor Rojas Herazo, hace 70 años, en su carnet de escritor: "Ninguna idea justifica un cadáver". ¡Ninguna! Esta sola máxima serviría de inspiración para hacernos avanzar como sociedad y lo consagraría a usted como un imprescindible en la Historia de la Humanidad. Finalmente quiero hablarle a Petro, de salmantino a salmantino. Somos discípulos de un alma mater con ocho siglos de Historia. Por nuestras aulas pasaron hombres y mujeres notables de nuestra Civilización. Solo menciono a la "Escuela de Salamanca" para proponerle que elija ser un Estadista, en vez de un populista. Y sigamos implementando la Constitución, no derivemos en el autoritarismo.