
Semana Santa: muchos dulces y parranda, pero de reflexión y oración nada

La Semana Santa, según una reflexión personal, se desvía de su esencia por el consumismo y las tradiciones. ¿Reflexionamos sobre nuestras vidas o solo festejamos?
Por Silverio José Herrera C. No es mi intención censurar religión y /o creencia religiosa de nadie, es un simple concepto personal, una reflexión: Lo anterior; dado que, como muchos cristianos evangélicos, nacimos en el seno de familias católicas, pero conocimos la verdad seguimos a Jesús. Juan 8. 31 "y conoceréis la verdad y la verdad os hará libres". Martín Lutero escribió: "Pensé que el viejo hombre había muerto en las aguas del bautismo, pero descubrí que el infeliz sabía nadar, ahora tengo que matarlo todos los días". La Semana Santa se ha convertido en una época donde el consumismo, las tradiciones paganas han absorbido lo que debería ser un tiempo de recogimiento, reflexión, auto evaluación y oración. Nací en un hogar católico por tradición. Mi abuela materna, una cachaca, que no falló nunca a la misa dominical, como decimos, lloviera, tronara o relampagueara. De niño pertenecía a la infancia misionera, fui acólito en la Parroquia del Carmen, cuando la otrora placita de Majagual solo era tierra y polvo, sus guardianes en esquinas opuestas eran Eliécer el del "peto frío" y Tomasita, con su puesto de fritos. para ese entonces titular de la iglesia era el muy recordado sacerdote español Alcides Fernández, junto con el padre Santiago. La Semana Mayor o Semana Santa, como es reconocida por el mundo cristiano, se ha convertido en una época donde el consumismo, las tradiciones paganas han absorbido lo que debería ser un tiempo de recogimiento, reflexión, auto evaluación y oración, que, bajo la dirección del Espíritu Santo de Dios y haciendo remembranza a la pasión y muerte de Jesucristo en la Cruz como ofrenda viva para la salvación del hombre. El Clímax de esta, específicamente es la Crucifixión y Muerte de Jesús. La que en sí misma simboliza el proceso de tachar o eliminar aquello que ya no es necesario para nuestro desarrollo o crecimiento espiritual. Esta nos llama a ser más plenamente quienes en realidad somos, totalmente libres, totalmente poderosos, totalmente fieles y plenamente conscientes de que siempre estamos apoyados y sostenidos por el amor del Espíritu Santo. Cada crucifixión, no importa cuán difícil, aparentemente devastadora sea en nuestra vida, es simplemente un deseo de seguir tus sueños, a toda costa. Nuestra crucifixión nos está llamando a entregarnos para que podamos recordar la verdad, que en nosotros está el poder más grande de todos, un ser divino, que es eterno y que nunca puede ser destruido o disminuido. Hoy, cuando muchos regresan a sus hogares luego de finalizado el descanso, pregunto: trayendo a colación todo lo que estamos viviendo en estos días; de violencia, corrupción, polarización política y social, grandes necesidades insatisfechas que atizan a todas las anteriores. Gálatas 5:20. "Adoran a dioses falsos… odian a los demás, se pelean unos con otros". ¿Si será que entonces estamos cumpliendo lo escrito en la Palabra de Dios o solo nos dejamos llevar por el mundo y vivimos la semana del dulce, la parranda, pero con muy poca oración y sí que menos pudimos haber reflexionado sobre qué estamos haciendo con nuestras vidas, nuestro hogar, familia, en nuestro trabajo o en nuestra sociedad? Coletilla: Estamos en el final de los tiempos, la venida del Cristo está cerca, han empezado las señales en todo el mundo y de arrepentimiento nada; aun podemos hacerlo, solo es cuestión de voluntad.