
Semana Santa de reflexión

La Semana Santa de 2024 golpeó duramente al turismo colombiano. San Andrés y el Golfo de Morrosquillo sufrieron caídas en ocupación hotelera por diversos factores.
Por José Armando Benítez Tuirán: La Semana Santa ha sido por excelencia un tiempo apropiado para la reflexión. Sobra decir que en esta época moderna ha pasado a ser un tiempo para volver a los pueblos y pasar vacaciones. La industria del turismo colombiano en esta Semana Santa, sufrió un duro revés. El caso más delicado lo registró la isla de San Andrés, cuya ocupación presentó un declive preocupante. Lució desolada, un paisaje de playas y negocios vacíos que causaba mucha impresión. La quiebra de Viva Air y Ultra Air, responsables del 30% de los vuelos a ese destino, aparece como una de las causas. Pero no es la única, a las tasas del 19% de impuesto a los tiquetes aéreos y a los servicios hoteleros, sumados al desmesurado aumento de los productos de la canasta familiar, así como los servicios públicos -en especial la energía- formaron un cóctel que terminó perjudicando a la isla y favoreciendo a otros planes más económicos como puebliar. Pero además de San Andrés, el Golfo de Morrosquillo, fue uno de los grandes perjudicados en esta Semana Santa. La ocupación hotelera no pasó del 65 %, las excursiones a las Islas de San Bernardo también disminuyeron y la restauración salvó la papeleta gracias al turismo de proximidad, el que llega de los departamentos de Córdoba y Sucre. Para el caso de las playas cordobesas y sucreñas ha tenido un gran impacto la inestabilidad en el paso por el puente sobre el río San Jorge. Los turistas habituales de estas tierras son los paisas, muchos en esta ocasión no se atrevieron a venir a la Costa, por miedo a quedar atrapados en algún bloqueo. Aunque el paro minero había terminado poco antes de la Semana Mayor, no se generó la confianza suficiente para que la gente nos visitara. Es como mínimo paradójico que la protesta social tan alentada anteriormente por el Pacto Histórico, hoy sea una piedra en el zapato para este nuevo gobierno. Hay que tomar decisiones que garanticen la movilidad por todo el territorio, por muy impopulares que sean. El puente sobre el San Jorge no puede ser la tarima donde todo mundo venga a hacerse ver y sentir y a protestar. Que esta Semana Santa fallida en ocupación turística, sirva para que el gobierno reflexione sobre qué rumbo debe tomar el turismo, un sector llamado a ser gran motor de la economía nacional.