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Opinión

Seguridad en Córdoba

German Vargas Lleras
German Vargas Lleras
Columnista
29 de abril de 2025

El departamento de Córdoba, ubicado en la región Caribe de Colombia, ha sido históricamente un territorio atravesado por contrastes sociales

políticos y económicos. A pesar de sus riquezas naturales, su tradición agropecuaria y su potencial turístico, el problema de la seguridad sigue siendo uno de los principales desafíos para sus habitantes. La presencia de grupos armados ilegales, la extorsión, los homicidios selectivos, el narcotráfico y el microtráfico han sembrado temor en municipios como Montelíbano, Tierralta, Puerto Libertador y Planeta Rica, entre otros. Casos recientes muestran cómo la situación se ha recrudecido. En 2024, el asesinato de varios líderes sociales y defensores de derechos humanos generó alarma. En Tierralta, un grupo armado intimidó a una comisión humanitaria de la Defensoría del Pueblo, lo que puso en evidencia la limitada presencia estatal en algunas zonas rurales. Asimismo, en municipios del sur del departamento, se han reportado enfrentamientos entre estructuras criminales por el control territorial y las rutas del narcotráfico. En Montería, aunque hay mayor presencia policial, persisten fenómenos como los atracos, los robos a motociclistas y los hurtos en zonas comerciales. El Alcalde hace ingentes esfuerzos fortaleciendo lazos con la Policía y el Ejército, al igual que el gobernador. La percepción de inseguridad se mantiene alta, especialmente en los barrios periféricos. A esto se suman denuncias ciudadanas por presuntas complicidades entre autoridades y delincuentes, así como por el lento accionar de la justicia. Sin embargo, también hay esfuerzos por mejorar. La Policía Nacional ha incrementado operativos, y el Ejército refuerza su presencia en zonas críticas. Desde la Gobernación y las alcaldías se han implementado estrategias como cámaras de vigilancia, recompensas por información, y campañas de convivencia. No obstante, muchas de estas acciones resultan insuficientes si no van acompañadas de inversión social, educación, oportunidades laborales y una justicia eficaz. La seguridad en Córdoba no solo debe ser pensada desde lo militar o lo policial. Es fundamental recuperar la confianza ciudadana, fortalecer las instituciones, y garantizar los derechos humanos en todos los rincones del departamento. Mientras no se ataque de raíz la exclusión, el desempleo y la corrupción, la inseguridad seguirá siendo una sombra constante en la vida de los cordobeses. La esperanza está en construir, entre todos, un territorio donde vivir no sea un acto de valentía, sino un derecho pleno.