
Seducción femenina, productividad y economía

La economía como ciencia ha avanzado. Ya no se trata de analizar variables tradicionales como el PIB o la inflación.
Por Francisco Montes Vergara La economía como ciencia ha avanzado. Ya no se trata de analizar variables tradicionales como el PIB o la inflación. El avance se ha dado con la ampliación hacia otras áreas, las cuales se han enfocado en la información y la toma de decisiones. Para ello se ha acudido al desarrollo de modelos en la microeconomía, por ejemplo, en el área de la teoría de juegos. También se ha avanzado en la psicología del consumidor, en la economía conductual y en la economía del conocimiento. En microeconomía el tema central, por el lado de la oferta, es el estudio de la productividad, la cual busca la maximización del productor. Ella no es más que producir la máxima utilidad con los menores costos. La teoría de juegos es tomar decisiones con información limitada lo cual no debe impedir que se maximice la utilidad. Richard Thaler, economista especializado en finanzas conductuales y profesor de economía, dice que Los mercados de alguna forma consiguen disciplinar a las personas. Thaler dice que mover mucho las manos es imprescindible para desviar la atención. También afirma que no existe ninguna forma lógica para llegar a la conclusión de que los mercados transforman a las personas en agentes racionales. En su libro la psicología económica habla de la utilidad de transacción. Esta hace referencia al mayor valor que podría terminar pagando la demanda ante estímulos que se encuentran por fuera de la racionalidad económica. Para el caso que nos ocupa, la seducción femenina, en los llamados buenos negocios puede inducir a adquirir productos de bajo valor, en otras palabras, crear información asimétrica desviando la atención sobre lo importante e incluso creando precios distorsionados. Debido a este concepto, representado en las conductas de los consumidores, los vendedores tienen incentivos para manipular la percepción del precio y crear una ilusión de un buen negocio. Un buen proyecto se debe vender sólo. No requiere cargarse de estímulos externos. Las proyecciones, la información de mercado y la tranquilidad que permite la simetría de los datos son suficientes para demostrar la robustez económica. Desconfianza sí debe producir cuando se utilizan demasiados mecanismos adicionales a los números del proyecto. Lamentablemente la seducción femenina, a través de las redes, está buscando opacar la productividad, manejar la información y desviar la concentración sobre las variables económicas.