
Se va Jaguares a la B. ¿También se va de Montería?

Jaguares de Córdoba evita el descenso para 2025, respirando la directiva felina. El equipo, ahora en la B, busca reforzarse y recuperar su identidad con inversión local.
Por José Armando Benítez Tuirán Por fin Jaguares —que alguna vez se llamó: de Córdoba— se aleja del acecho terrible del fantasma del descenso. Por lo menos durante el venidero 2025, el equipo celeste por primera vez en muchos años no tendrá que preocuparse por evitar descender. Respirará tranquila la directiva felina en los próximos dos semestres. Durante este 2024 —en especial en el torneo clausura— cuando el equipo se jugaba a muerte perder la categoría, que había mantenido casi 10 años, la dirigencia de Jaguares Fútbol Club tomó varias decisiones coherentes con el objetivo trazado: dejar de sufrir por el descenso. Lo logra, porque en la B no sufrirá. Solo faltaría que tampoco tengamos nivel para la segunda categoría del fútbol colombiano. En cuanto a la plantilla, una y mil veces criticada, creo que a excepción de Wilson Morelos y tres jugadores más, todos tienen un excelente nivel: son indiscutibles jugadores de la B, lo han demostrado, allí se moverán a sus anchas, ese es el verdadero lugar de la mayoría de esos inofensivos guerreros, que consiguieron la gesta de descendernos. Ahora sí podemos hablar de pelear por estar arriba en la tabla de posiciones, de permanecer dentro del grupo de los ocho, de vivir la fiesta de los cuadrangulares finales, ahora sí podremos soñar con ganar un torneo: aunque todo eso será en la B. He recurrido al sarcasmo porque me cuesta hablar mal de Jaguares. No quiero que se vaya, aunque parece inevitable la novela de cada final de año. Ya está cansona esa sonajilla de que se van a ir. Hay una afición, una hinchada que se identifica con el equipo, hay un sentir felino, y no se puede jugar con el sentimiento del pueblo futbolero. Hay que ponerse serios. Que se acabe de una vez por todas ese jueguito de: no sé si me voy, tampoco sé si me quedo. Creo que la solución sería que el club abriera espacios a inversores nativos. Que se convierta en un club cordobés de verdad. Que recupere el nombre de Jaguares de Córdoba. Que el sector privado cordobés inyecte capital y participe de las decisiones de la institución, para tener un equipo que sea capaz de regresar a la primera categoría del fútbol colombiano y competir con dignidad. ¿Se va Jaguares a la B, para volver reforzado? O ¿se va Jaguares para otra ciudad? A ver cómo termina esta novela.