
Se perdió el respeto

El país exige transparencia en la campaña presidencial de 2022, mientras Petro y Barbosa protagonizan un tenso pulso de poder que socava la institucionalidad.
Por muy hijo del presidente de la República que sea, el país necesita saber qué pasó en la campaña presidencial de 2022. El país está cansado de los reiterados enfrentamientos del presidente Gustavo Petro y el fiscal General, Francisco Barbosa. No hay un día que pase sin que los dos funcionarios salgan a medios o redes sociales a sacarse los trapitos al sol. Ni el presidente es el jefe del Fiscal y mucho menos este es una rueda suelta en el aparato judicial colombiano. La institucionalidad se sigue resquebrajando gracias a la actitud hostil de ambos. Este país no está para quienes están al frente de las ramas del poder continúen batallando para ver quién tiene más poder. De lo que se trata es de que respete la independencia ejecutiva y aún más la judicial. La Fiscalía tiene la obligación de actuar con transparencia en el caso de Nicolás Petro, el hijo del presidente, pero este a su vez no puede presionar el accionar del ente acusador para beneficiar judicialmente a su hijo. Es un espectáculo deprimente y como los gallos finos de pelea, ya se citaron a la salida del colegio. A pocos meses de salir del cargo el Fiscal debe actuar mesuradamente, pero eso sí, sin permitir los ataques que recibe su despacho y sus funcionarios más cercanos, que al final se convierten en presiones indebidas.