
Se perdió el control

La crisis en Catatumbo evidencia el abandono estatal y la expansión criminal. Millones respaldan la suspensión de diálogos con el ELN, ante su falta de voluntad de paz.
La crisis humanitaria que hoy se vive en el Catatumbo, en Norte de Santander, no es más que el abandono de un Estado que por años ha dejado a sus habitantes a su suerte y en manos de las organizaciones criminales. Millones de colombianos respaldan la decisión del presidente Gustavo Petro de suspender los diálogos con el Eln, y tiene razón el mandatario, no se pueden hacer acuerdos con quienes no han mostrado interés por dejar las armas. Esta es la misma guerrilla criminal que el presidente anunció acabaría en sus tres primeros meses de Gobierno, pero 30 meses después de su administración, el país ve con cierta perplejidad cómo los criminales se expanden por toda Colombia sembrando terror y dolor. Ya les da lo mismo que sean firmantes de paz, líderes sociales, mujeres y niños indefensos, solo quieren mostrarle a los colombianos que tienen poder y que todo un Estado debe someterse a sus exigencias para luego sí hablar de paz. El gobierno de Gustavo Petro le soltó la rienda a varios grupos criminales y el resultado son masacres, desplazamientos y hostigamientos a la sociedad civil. A todo esto se suma la falta de una estrategia clara y efectiva para enfrentar estos desafíos de seguridad, que solo han contribuido a la percepción de que el gobierno ha perdido el control. El gobierno de Gustavo Petro perdió el manejo en varias zonas del país.