
Se le 'quemó' el arroz

La situación del sector arrocero en Colombia es un reflejo sombrío de la falta de atención gubernamental hacia las advertencias que, desde hace tiempo, han lanzado los productores. A pesar de las reiteradas solicitudes de revisión y ajuste por parte de los campesinos, el presidente Gustavo Petro ha mantenido una postura que parece ignorar los problemas estructurales que ahogan a este sector vital para la economía nacional.
La crisis se agudiza, pues el precio de compra del arroz sigue siendo inferior a los costos de producción. Los cultivadores, en un esfuerzo por sostener sus finanzas y su modo de vida, han detenido la producción, un paro que es una respuesta desesperada ante la incapacidad del gobierno de abordar los problemas de fondo que afectan directamente su sustento. Este paro no es solo un llamado de atención sobre la situación crítica de los arroceros, sino también un reflejo del vacío en políticas efectivas que promuevan la sostenibilidad y competitividad del cultivo. La falta de distritos de riego adecuados ha exacerbado la crisis, haciendo que los agricultores dependan de factores climáticos que, en años recientes, han sido cada vez más adversos. Todo esto estaba advertido, pero el Gobierno Nacional reaccionó, como siempre, demasiado tarde. Gran parte del país completó dos días de bloqueos por parte de los arroceros.