
Se corre la línea ética

El presidente Petro, al repetir propuestas de candidatos regionales, participa en política, algo prohibido. Sus acciones, ignorando advertencias, incluyen eventos en Córdoba y Barranquilla, con miras a las elecciones.
Repetir las propuestas de los candidatos regionales en eventos de presidencia es participación en política. La participación en política está prohibida para quienes ejercen cargos públicos, pero eso pareció olvidarlo el presidente Gustavo Petro en las últimas semanas previas a las elecciones de este domingo. Lo del mandatario en Montelíbano fue una deliberada injerencia en el proceso electoral en Córdoba, donde no escuchó sino a los aliados de sus aliados. A ese evento solo faltaron los dos candidatos del clan Calle, porque por lo demás el mensaje era directo, en esa familia están los aspirantes de la Casa de Nariño. Petro ha sobrepasado todos los límites y parece no importarle las advertencias de los organismos de control sobre participación en política, por eso en Barranquilla repitió la misma dosis en favor de sus cartas del Pacto Histórico, región en donde se anuncia una estruendosa derrota electoral. Todos estos movimientos los inició en Bogotá y muy seguramente, si llega a tiempo de China los replicará en otras ciudades donde las cosas para sus socios políticos no pintan bien. Petro, que en oposición cuestionó ese tipo de prácticas de los gobernantes, hoy es uno más de ellos. Ese era el cambio.