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Opinión

Se apagó la vela de Totó la Momposina

José Armando Benítez Tuirán
José Armando Benítez Tuirán
Columnista
21 de mayo de 2026

La cumbia, el bullerengue, el porro y el mapalé perdieron a una de sus voces más auténticas. El pescador, La candela viva, Los sabores del porro y Prende la vela fueron solo algunas de las tantas canciones que Totó la Momposina difundió por todo el mundo, con su icónica manera de cantar y bailar los ritmos ancestrales del Caribe colombiano.

Totó la Momposina era oriunda de Talaigua, Bolívar, pero no se me ocurre otro artista que representara mejor la música autóctona del departamento de Córdoba que esta mujer que interpretaba nuestros ritmos con tanta maestría. Pues hay cuatro grandes eventos cordobeses que exaltan la música que esta cantadora propagó por todos los continentes: el Festival del Mapalé en Buenavista, el Festival del Porro en San Pelayo, el Festival del Bullerengue en Puerto Escondido y el Festival de la Cumbiamba en Cereté. Es una lástima que, habiendo recibido grandes premios internacionales y nacionales, no haya tenido el premio más auténtico, el que le pudieron dar nuestros festivales. Pero todavía los cuatro festivales de nuestros pueblos le pueden brindar el tributo más valioso, el de conservar su memoria y su legado en el tiempo. La voz de Totó la Momposina no solo interpretaba letras sentidas, sino que también contaba la historia viva de nuestros ancestros, las raíces que nos sostienen culturalmente, el espíritu de este pueblo en el que se mezclan la sangre de los negros traídos como esclavos de África, los blancos invasores de Europa y los indígenas que habitaban estas tierras. A los 85 años murió en México, al igual que García Márquez, algo tendrá el país de los aztecas que atrae a los artistas colombianos. Se fue Totó la Momposina, como el Pescador, a hablar con la Luna. Y seguramente antes de que se apagara la vela de su vida, alcanzó a cantar este pedazo de la Candela Viva: Que yo vi que me llevaban (la candela viva) Que yo vi que me enterraban (la candela viva) Que yo vi que me llevaban (la candela viva) Que yo vi que me lloraban (la candela viva) Y por qué no a gritar, como al final de la canción Prende la Vela: "Gracias, que viva la música que nos atañe del padre supremo, dueño de la música".