
Saturados de paros

El reciente intento de paro nacional en Colombia fracasó, evidenciando el agotamiento ciudadano tras años de protestas. La repetición de estrategias y la desconfianza minan el movimiento social.
Los pasados 28 y 29 de mayo, Colombia vivió un nuevo intento de paro nacional que, a diferencia de manifestaciones anteriores, no logró movilizar a las multitudes esperadas y convocadas por el presidente Gustavo Petro. Este fenómeno no se puede entender sin considerar el contexto de frustración y agotamiento que han experimentado los ciudadanos a lo largo de estos últimos años. Los bloqueos, las protestas y las continuas convocatorias han transformado la percepción pública sobre el ejercicio del derecho a la protesta, llevando a muchos a sentir que las herramientas de lucha han perdido su efectividad. Desde el estallido social de 2021, los colombianos han sido testigos de una serie de movilizaciones que, aunque inicialmente canalizaron el descontento social hacia la búsqueda de soluciones a problemas estructurales, pronto se vieron marcadas por la repetición de estrategias poco efectivas. La saturación de paros y bloqueos ha llevado a un gradual desinterés, incluso, entre aquellos que originalmente respaldaron estas acciones. Es fundamental que los líderes sociales y políticos reconsideren sus métodos y busquen nuevas formas de diálogo que restablezcan la confianza en el movimiento social. Solo así se podrá recuperar el espíritu de lucha que una vez caracterizó a las movilizaciones en Colombia. El Gobierno Nacional abusa de los movimientos sindicales y estos cayeron en su juego.