Cargando indicadores...
Córdoba Logo
Imagen del artículo
Opinión

Salvadora

Olga Leonor Hernández Bustamante
Olga Leonor Hernández Bustamante
Columnista
23 de septiembre de 2023

Una mujer relata su rol de cuidadora, "polo a tierra" de su pareja, y revela una dependencia mutua. Aunque se siente realizada, cuestiona el costo emocional de esta dinámica y su futuro.

Por Olga Leonor Hernández B. "Es que soy su soporte. Me dice literalmente que soy su polo a tierra, que sin mí se va a desplomar, que siente que si me voy no va a ser capaz de sobrevivir. Lo recibí lleno de heridas emocionales, era como uno de esos pollitos de colores de las fiestas infantiles de antes, por fuera se veía perfecto, pero realmente estaba envenenado y no iba a poder aguantar por mucho tiempo más. Lo he sanado poco a poco. Lo escucho, lo cuido y lo mimo. Estoy presente todo el tiempo, sostengo sus crisis y celebro sus logros con sonrisas. Me mantengo a distancia cuando necesita espacio, aparezco con sigilo para que su corazón no se sobresalte cuando las heridas salen a la superficie y sufre en silencio. La verdad es que me atrae el lugar en el que quedo al ser esa que cuida. Cuando lo estoy cuidando y me mira agradecido siento que todo el tiempo y sacrificio tiene sentido. No me gusta que haya personas molestas por algo acerca de mí y me esfuerzo de manera permanente por lograr que todos estén bien conmigo, que me quieran y me valoren es mi meta. Así que tenerlo a él es de algún modo perfecto. Ser su salvadora y su sanadora es mi lugar soñado. Aquí en un susurro, en voz baja y que por favor nadie me escuche te digo: creo que lo necesito a él más de lo que él me necesita a mí. No, no me mires con esos ojos. Entiéndeme. Él necesita que lo cuiden y lo sanen. Yo necesito que me necesite. Que se ahogue de dolor y tristeza si estoy lejos, que se sienta desorientado y perdido cuando no estoy a su lado. Que suspire hondo cuando llego porque con mi presencia, todo termina de encajar. Entonces te preguntarás por qué estoy aquí hablando contigo si todo lo tengo organizado y de alguna manera calculado. Es que he venido sintiendo con más fuerza ese hueco dentro que no había querido observar. Me he venido dando cuenta que la energía no se renueva sola y que me estoy vaciando al entregarme tanto. Su agradecimiento me hace feliz, pero no me libera de la responsabilidad permanente con su existencia misma; es como si fuera un hijo que nunca va a crecer, que va a necesitar siempre de mí. Sospecho además que cuidarlo tanto lo libera de sí mismo y nunca va a asumir su vida de forma cierta, siempre me va a necesitar. Lo amo y amo que me necesite. Solo que estoy cuestionando el tamaño de la factura emocional que pago al ser siempre la salvadora".