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Opinión

Salió a la calle el otro país

José Armando Benítez Tuirán
José Armando Benítez Tuirán
Columnista
25 de abril de 2024

Miles de colombianos inconformes protestaron contra el gobierno de Petro, mostrando descontento transversal. La movilización, sin líderes ni partidos, buscó frenar políticas y reformas.

Por José Armando Benítez Tuirán Salió a la calle el otro país. El que no votó por Gustavo Petro. Una gran cantidad de ciudadanos inconformes de distintos sectores políticos, no solo de la derecha, también del centro y del centro izquierda alzaron su voz de protesta contra el gobierno del cambio. No solo marcharon los privilegiados como han dicho desde el gobierno, lo hicieron gentes de todas las clases económicas y sociales. Estudiantes, médicos, enfermeras, trabajadores informales, viejos, jóvenes, en fin, dejaron de ser los cuatro gatos de siempre y se volvió multitudinaria la protesta. En 800 mil personas la cifran los organizadores, mientras el presidente la minimiza a 250 mil. No hubo caudillos, tampoco hicieron falta tarimas, pues no fue producto de la acción de ningún partido político, y eso, hizo que la gente se entusiasmara para salir a las calles a manifestar su inconformismo con algunas de las políticas de este gobierno y con algunas reformas. No es verdad que fuera una marcha para derrocar a Petro, (aunque si se escuchó el grito de moda de la oposición "Fuera Petro") de haber sido así, quizás no hubiera estado tan concurrida. Tal vez, si fue un aviso para frenar las voces de una constituyente, pues a muchos no nos hace gracia esa jugada de querer cambiar la Constitución. Es un juego peligroso que el país debería evitar. La sola marcha en sí es un toque de atención al gobierno, no obstante, el Presidente parece radicalizarse y ahora en lugar de atender el llamado del pueblo y apelar a la unidad, busca la confrontación al descalificar, atacar y minimizar a quienes marcharon. Ahora la protesta social no le parece tan conveniente ni justificada. Afortunadamente varios sectores del mismo gobierno y algunas cabezas visibles han hablado de buscar un acuerdo. Se equivocó Santos y también Duque cuando desestimaron el poder de las movilizaciones. Petro lleva el mismo camino. Y si no quiere escuchar las voces que le aconsejan oír el clamor de la calle, le bastaría escucharse a sí mismo. Como magistralmente se lo recordaron en X hace unos días. Gustavo Petro presidente, debería escuchar al Gustavo Petro senador y líder de la oposición cuando hace tres años tuiteó lo siguiente: "Duque, escuche. Un gobernante debe siempre escuchar y corregir si es necesario. La mayor violencia siempre proviene de un gobierno que se vuelve indolente y sordo". Que fácil es predicar, que difícil es aplicar.