¿Sale Maduro?
Maduro incumple acuerdos electorales en Venezuela, impidiendo la inscripción de candidatos opositores. La unidad opositora desafía al régimen, pero el autor cuestiona la viabilidad de elecciones libres.
Por Rafael Negrete Quintero El régimen de Maduro, incumplió los acuerdos hechos con la oposición en meses pasados para el desarrollo de las elecciones presidenciales en Venezuela. No solo no le permitió la inscripción a María Corina Machado, sino que hizo lo mismo con su sustituta, Corina Yoris. Las Corinas representaban mucho riesgo para el régimen actual, al parecer, y por tanto decidieron jugar a lo seguro, mejor que no vayan, pero resulta que le salió otra pata al gato. La apuesta del régimen salió errada, hoy, contra todo pronóstico, la oposición está unida bajo la sombrilla de un solo candidato y las encuestas dan como ganador a cualquiera que enfrente a Nicolás Maduro, quien parece no reconocer por ahora el resultado de dichas encuestas. Según sondeos recientes, el actual presidente no supera el 13% de intención de voto. Un exalcalde en el exilio lanzó a los presidentes Petro de Colombia y Lula de Brasil una propuesta novedosa: "necesitamos que Petro y su gobierno abracen, apoyen y legitimen al candidato de la unidad (...) que le digan a Maduro que hay vida política después de esto, tú vas a tener todas las garantías", insistiendo en que Petro y Lula deben ser partícipes de la estabilidad en la región, la cual podría verse amenazada con una nueva ola migratoria de mantenerse Maduro en el poder. Yo sigo con escepticismo el proceso. No creo que con las probabilidades en contra el régimen venezolano se aventure a la elección. A pesar de los avances de la oposición de llegar hasta aquí, con un candidato único, los obstáculos siguen siendo muchos, dentro de ellos, 20 años de modificaciones institucionales al amaño de un solo proyecto político. Algo que no se vence de la noche a la mañana. Se ha insistido aquí muchas veces, en este espacio, sobre la importancia de la alternancia en las democracias. Son, junto con otros valores, la razón de ser de este sistema político, que la gente pueda elegir y ser elegida libremente. Como bien dicen los analistas, que este precepto básico no se cumpla señala bien porque en el régimen vecino, hoy en día, existen muy pocos vestigios de democracia. Que las presiones políticas exteriores y el régimen de sanciones impuestas por la comunidad internacional, especialmente por Estados Unidos, sigan haciendo la labor de apuntalar unas elecciones que tengan, por lo menos, una posibilidad de que los votantes escojan libremente, son nuestros deseos. Probablemente esto ayude a que se comience a ver la luz al final del túnel del pueblo vecino y para que puedan volver a su patria los millones de venezolanos que hoy deambulan por el mundo. Les servirá a ellos y, por supuesto, a los países limítrofes.