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Opinión

Salario mínimo: la discusión equivocada

José Armando Benítez Tuirán
José Armando Benítez Tuirán
Columnista
19 de marzo de 2026

Colombia ha perdido demasiado tiempo y energía en discutir si el aumento del salario mínimo para este año se traducía o no, en mejores ingresos para los trabajadores, si era correcto o desorbitado para los empresarios, bueno o malo para la inflación, conveniente o perjudicial para la economía del país.

Lo increíble es que la discusión nacional se haya empecinado en debatir si ese 23,7 % era adecuado o no, en lugar de examinar y debatir la cifra que de verdad debería preocuparnos: más de 11 millones de trabajadores ganan menos de un salario mínimo. Una cifra que escandalizaría a cualquier país, aquí parece algo que nadie quiere ver. Y es que ese dato representa casi la mitad de la gente empleada en Colombia (48,9 %). Según la información del Dane a octubre de 2025. Parece que hemos estado discutiendo el problema equivocado. Que un padre y una madre de familia trabajen 8 horas al día por menos de un millón y medio de pesos, no solo es injusto, sino que no debería estar permitido y debería ser castigado por la ley. Pero es algo que hemos arrastrado durante tanto tiempo que ya lo hemos normalizado. El rebusque ya se puede contar como empleo, aunque no se llegue al mínimo, aunque no se esté cotizando para una pensión. Pero esa es la política colombiana, la que desvía la discusión hacia el lado que más le conviene. Hemos estado inmersos en titulares, debates, rifirrafes, editoriales, entrevistas y discusiones que al final no han conducido a nada. Pues el decreto no fue modificado y ahora todo el país parece de acuerdo con el alza. Tanta discusión para no hablar del problema de fondo: millones de colombianos viviendo por debajo del mínimo. De nada vale decretar un mínimo vital alto si la mitad de la fuerza laboral del país nunca va a acceder a él. De nada vale regular las pensiones, si la mitad de los trabajadores activos hoy en día llegarán a viejos sin poder jubilarse. De nada sirve regular los años que hay que trabajar para obtener una pensión, si la mitad de los colombianos no la alcanzarán y tendrán que trabajar hasta el último de sus días para sobrevivir. La precariedad laboral no solo merece ser discutida, sino también ser enfrentada. Tanto por el gobierno saliente como por los candidatos que aspiran al primer cargo nacional.