Cargando indicadores...
Córdoba Logo
Imagen del artículo
Opinión

Saboreando con las manos

José Arturo Ealo Gaviria
José Arturo Ealo Gaviria
Columnista
20 de noviembre de 2023

Comer con las manos, un acto ancestral que fusiona sentidos. Más allá de la etiqueta, la higiene y las costumbres revelan placeres al degustar alimentos, desde sushi hasta frutas.

Por José Arturo Ealo Gaviria Alimentarnos en un hecho donde influyen ingredientes biológicos, psicológicos, sociales, culturales e históricos. Es un acto social pleno. Tomar los alimentos con las manos se podría incurrir en una escena de grosería en torno a la mesa. Nada más lejos de la realidad. Cuando la higiene y las buenas maneras no son un obstáculo, comer con las manos es un placer. Las "papilas" dactilares se activan, son un apéndice de nuestro paladar y casi estamos degustando la comida antes de llevárnosla a la boca. No hay aquella "doña Nidia" que valga —la de "Pedro el escamoso" con su "bombillo rojo". Ese método en usar los dedos de las manos es un antiguo reflejo de cómo el hombre configuraba sus alimentos bocado a bocado. Y en ese orden toma como pinza solamente los tres dedos (pulgar, índice y medio) para llevar la comida a la boca, de la manera como se haría en los países árabes, africanos y en el lejano oriente. En Europa fue la corriente principal hasta comienzos de los tiempos modernos. Los dedos ejercen la presión exacta para que el sushi no se desarme. La etiqueta y buenas costumbres han logrado que el pan se coma con las manos. De las creaciones más geniales de la naturaleza son las manos. Permiten los movimientos más versátiles, como agarrar, tocar, acariciar y comer. Es el más sensual de nuestros sentidos, sobre todo la yema de los dedos. La comida se ve, se huele, se saborea y también se toca. Comer con las manos es una costumbre que se estima en ser higiénica, de manera correcta, es decir, con las manos limpias o qué tal cuando te sirven sobre una hoja de plátano o de bijao una viuda de bocachico al que has de tomar con la punta de los dedos. La etiqueta y buenas costumbres han logrado que el pan se coma con las manos. Los mejillones, ostras y almejas saben más ricos porque nos incitan su evocadora concha. Langostinos o cangrejos liberan nuestros viejos reflejos al ingerirlos con las manos. También las usamos para comer los espárragos, las alcachofas y percibir toda la seducción de uvas o cerezas cuando las agarramos con la punta de nuestros dedos. Según las antiguas escrituras védicas, comer con las manos era un modo de fusionarse con la naturaleza y disfrutar de los sabores que esta aportaba. De la manera como se comen las uvas y los dátiles, no olvidemos que el pescado, el pollo y el marrano tienen más placer comerlo con la mano.