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Opinión

Saber callar, saber oír

Olga Lucía Bustamante Madrid
Olga Lucía Bustamante Madrid
Columnista
23 de diciembre de 2023

Un sabio amigo advierte sobre la pérdida de la voz interior, ahogada por el ruido virtual. En el silencio reside la clave para escuchar el corazón y sanar cuerpo y espíritu.

Por Olga Bustamante Escribo palabras de un amigo, persona muy sabia y querida para mí. “El Principio de la sabiduría es saber callar a tiempo, pero ahora, ha cambiado la voz real, por voces de aparatos virtuales que atrapan la atención. Las personas pasan todo el día parloteando ‘calladas’, viviendo en soledad, rodeados de otros en iguales condiciones. Parecen cuerpos vivientes, con una existencia que no obedece órdenes impartidas con sus propias palabras y deseos; porque, afortunadamente, su cerebro, corazón, órganos, sentidos y respiración, funcionan de manera independiente a su voluntad. El cuerpo físico actúa sin interrupción, en completa independencia, en un mutismo sosegado, mientras los pensamientos internos y bullicios externos actúan soterrando la voz del alma. Solo aprendiendo a poner la mente en blanco, a callar la cháchara mental, dejamos actuar la esencia que nos mantiene con vida, el propio sonido dentro del silencio interior. Es entonces cuando podemos escuchar el corazón y la respiración, de manera consciente. A esto lo llaman meditar. Debemos ser conscientes de la importancia del sonido para los seres vivientes. Tenemos un órgano: los oídos, con los que podemos oír el latir de la naturaleza, el canto de las aves, el oleaje del mar, el rose del viento con las hojas, la caída del agua. Son sonidos sanadores de nuestro cuerpo y espíritu, si sabemos escucharlos. A diferencia de los ruidos estridentes de la ciudad, que desequilibran y en ocasiones enferman, porque aíslan de lo natural, así como las luces artificiales no dejan ver las estrellas. Su consejo es: Aprender a silenciar los pensamientos, el cotorreo mental, que nos hace perder hasta el sueño. Aprender a escuchar los sonidos del silencio. Para muchos puede parecer una conversación poética sin importancia, para mí un bálsamo relajante. En un documental se mostraba el movimiento de unos granos de sal colocados en una plancha metálica; estos reaccionaban de manera ordenada ante el sonido de diferentes instrumentos; ante sonidos estridentes se formaba una geometría desordenada. Cada nota musical tenía su propia geometría, y siempre era el mismo diseño ante el mismo sonido. De igual manera nuestro organismo repele o asimila el ambiente que lo rodea. Cuando el ambiente es sosegado y tranquilo, podemos sentirnos relajados, confiados y seguros. Contrariamente en lugares muy contaminados y bullosos, el estrés y el desasosiego se percibe, porque se diluye la calma, llenándonos de cansancio, ansiedad y hasta de reacciones violentas. Entonces, hoy, la total contaminación: visual, auditiva, olfativa y emocional, emborracha, marea y atonta la sensatez, entonces somos presa y esclavos de nuestros propios inventos.