Cargando indicadores...
Córdoba Logo
Imagen del artículo
Opinión

Rostros enjutos

Fernando Negrete Montes
Fernando Negrete Montes
Columnista
22 de enero de 2026

El Quijote tenía un rostro adusto, resultado de su falta de carnes en las mejillas, huesos prominentes, apariencia seca y mirada severa e intensa, producto de su intenso trabajo que desnudaba su alma; lo que no ocurre hoy con los representantes de un gobierno que brilla con sus rostros enjutos, que demuestran soberbia en sus tratos y “duras” expresiones, como respuesta a quienes osan cuestionar sus apreciaciones o a los que no están de acuerdo con sus decisiones.

Se ha dicho que una persona relata lo que vive con lujo de detalles, con conocimiento de causa; en cambio, quien lo cuenta de manera indirecta, no tiene la propiedad de lo sucedido y puede distorsionar la realidad, asunto que no tendría la mayor trascendencia, si solo quedara en ese punto; pero, cuando pasa a la aplicación y lo convierte en políticas y medidas en el ejercicio del poder, el daño que se hace es de gran magnitud e intensidad. Este tipo de miradas, se le ha visto al presidente de la República y gran parte del gabinete durante su periodo de gobierno, porque llegaron con el supuesto de “deshacer entuertos” y ante la falta de argumentos y razones, tomaron la “espada” verbal y compungiendo el rostro, salieron a dar “machetazos” a diestra y siniestra en una demostración de ejercicio del poder cruzado de arrogancia y falta de tacto, que ha terminado en un fuego cruzado, no solo contra el pueblo, sino entre ellos mismos. Lo anterior es falta de una comprensión de lo que son las relaciones sociales desarrolladas en las últimas décadas y de los cambios ocurridos en la humanidad, que precisan el respeto, el conocimiento y la convicción como estrategias para un ejercicio del poder sin atropellos como norma de conducta, contrario a lo que hacen los altos funcionarios del gobierno, iniciando con el presidente, pasando por los ministros, que endurecen el rostro para exponer e imponer sus “ideas” , sin medir el daño de sus posiciones en la comunidad y el país. En estos momentos de cambio de gobierno, es necesario que el rostro se suavice y cuando se endurezca, es para dar paso a políticas y medidas que nazcan del estudio riguroso y del conocimiento aplicado, para obtener los mejores beneficios y alcances del desarrollo para bien de toda una nación y no para imponer medidas surgidas del desconocimiento y la ignorancia acompañados de la terquedad, como males endémicos que es necesario superar. Es la oportunidad para analizar y reflexionar en esta época electoral y a conciencia de la importancia de decidir por cada uno de los ciudadanos, sin dobles jugadas que luego tienen su gran costo en el olvido o incumplimiento de las promesas, por dejar que la política sea una fuente de corrupción y operada por quienes hacen de ella, su “modus operandi”