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Opinión

Retorno a la naturaleza

José Arturo Ealo Gaviria
José Arturo Ealo Gaviria
Columnista
2 de diciembre de 2024

La vuelta a la naturaleza, un estilo de vida que prioriza la cercanía a ella, restaura ecosistemas y mejora la salud. Conecta con la belleza, la calma y ofrece aprendizaje vital.

Por José Arturo Ealo Gaviria El retorno a la naturaleza es un estilo de vida o de filosofía. Prioriza la cercanía a ella, a las costumbres rústicas. Es ese proceso de apoyar la recuperación de los ecosistemas que han sido degradados o destruidos. Es mejorar la biodiversidad y la resiliencia de ese entorno alejado de la ciudad. Regresar a los campos, a la naturaleza favorece la salud. Es la imaginación misma. Funciona con sus ciclos, su calma y formas de expandirse. Establecer contacto con su belleza, hace la vida más hermosa, más real, y cuanto más se contempla la puesta de sol, con más profundidad se admira. La mente no es más que montañas y ríos, la amplia tierra, el día, la noche y las estrellas. Hay mucho más en los bosques que en mensajes consignados entre renglones y páginas. Los árboles y las piedras ilustran más de lo que se discierne. La naturaleza brinda infinitas posibilidades de aprender y reflexionar sobre la vida. Habla de Dios. Une la existencia Divina con la creación: la naturaleza física. Dejar una huella a favor de la naturaleza es plantar un mundo mejor a las generaciones futuras. Si se tiene la fortuna de ver crecer lo que se siembra, se termina comprendiendo lo verdaderamente esencial. Si crece el árbol, crece todo lo demás. Regresar a la naturaleza es revitalizarse de alegría y de energía entre todos y en todas las cosas. En esa atmósfera palpita la luz como abeja de ritmo. Volver a la naturaleza, desde el lecho de la mañana es soñar despierto. Es sentir el vibrar de aromas agrestes y de astros. El aire besa y se deja besar. En el aliento fulgen las palabras desnudas, nítidas. Retornar a la naturaleza es soñar con ojos llenos de florestas que se abren y los párpados se cierran con serenidad. Es sentir que las noches son sombras de hojas. Se percibe que en la tierra aúlla serenamente, arde y refresca su silencio elevándose hacia las azulosas alturas. La naturaleza pregona sus cántigas al viento: se escuchan anhelos que germinan en melodías y sus rumores se esparcen con las auras. La vida se hace más atenta al enlazarse con lo espléndido de la naturaleza. Aprendiendo a escuchar a los árboles, no desea ser más que lo que es. Volver a la naturaleza es la ideal medicina para sanar nuestras enfermedades. Permite desarrollar un verdadero y mejor bienestar.