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Opinión

Retiros espirituales

Laureano Ordosgoitia
Laureano Ordosgoitia
Columnista
21 de enero de 2024

Los retiros espirituales de los sacerdotes de Sincelejo, inspirados en Jesús, ofrecen un espacio de reflexión. Buscan evaluar la misión sacerdotal, desde el pasado hasta el futuro, y fortalecer la fe.

Por Laureano Ordosgoitia Esta es una práctica espiritual en la vida religiosa. Es de la dinámica de la Iglesia, tomada del Maestro. "Jesús se retiraba a lugares solitarios para orar". Lucas 5, 16. Con frecuencia encontramos en Jesús este estilo que marca su vida: el retirarse para orar antes de tomar decisiones: Marcos 1, 35. En nuestra Iglesia diocesana de Sincelejo, aprovechando el bullicio causado por las celebraciones enerinas, acostumbramos sacerdotes y obispo, retirarnos en algún lugar lejano para orar. Son los Retiros Espirituales de los sacerdotes de la diócesis de Sincelejo, del departamento de Sucre, en el que hacemos anualmente un alto en el camino durante una semana de pare, vea y siga. Se trata de una mirada en el tiempo, a nuestra misión: presente, pasado y futuro, esto es: ¿Cómo hemos sido? ¿Cómo somos? ¿Cómo deberíamos ser en orden a la misión que Dios nos ha encomendado en la vida?: llamados, escogidos y enviados por el mundo sin ser del mundo. Nuestro alto en el camino: Pare, consiste en detenernos para mirar qué hemos hecho, cómo lo hemos hecho y cómo deberíamos hacerlo. Se trata de una mirada retrospectiva, introspectiva y prospectiva a nuestro accionar sacerdotal. Ver: ¿cómo lo estamos haciendo? Es decir, ¿nuestro presente ministerial, corresponde a la misión que recibimos? Siga: Esto es, a futuro, cómo ha de ser nuestra misión: ¿se adecua al querer de Dios? Ser instauradores de un nuevo reino entre nosotros, procurando hombres nuevos, sobre tierra nueva y bajo un cielo nuevo. La cuestión: ¿estamos siendo fieles a la misión que se nos ha encomendado? "Vayan por todo el mundo y anuncien el evangelio a todas las gentes"… Juan 20, 23 "A quienes les perdonen los pecados aquí en la tierra, les quedan perdonados en el cielo y a quienes no se les perdonen, no les quedan perdonados en el cielo". Juan 20, 25. Por otra parte, sabemos bien que en la misión sacerdotal, estos oran por todos; en los retiros espirituales, todos han de orar por los sacerdotes. No somos ángeles bajados del cielo, tampoco bestias salidas del fango, pero si hechuras de un mismo barro, ungidos de gracia y debilidad a la manera de cómo se porta el perfume fino en vasijas de barro. En la carta a los Hebreos 5, se nos dice: "todo sumo sacerdote es escogido de entre los hombres, nombrado para representarlos delante de Dios y para hacer ofrendas y sacrificio por los pecados. Y como el sacerdote está sujeto a las debilidades humanas, puede tener compasión de los ignorantes y extraviados; y a causa de su propia debilidad tiene que ofrecer sacrificio por sus pecados tanto por los pecados del pueblo. Hagamos juntos el pare, vea y siga.