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Opinión

Responsabilidad de los menores

José Armando Benítez Tuirán
José Armando Benítez Tuirán
Columnista
16 de enero de 2025

Un menor involucrado en un delito sacude a Montería. La comunidad reacciona ante un hecho que pone en riesgo la vida. La justicia debe actuar.

Por José Armando Benítez Tuirán Es normal que la sociedad reaccione de manera alarmada cuando un menor de edad comete un delito. Nada puede ser más desastroso para una comunidad que sus niños y adolescentes quebranten las normas de convivencia. Y más calamitoso es que sus actos pongan en peligro o atenten directamente contra la vida de otros ciudadanos. La responsabilidad penal del menor es limitada, toda vez que se rige por un marco jurídico específico, y la mayoría de las medidas que se aplican a los infractores están encaminadas, como tiene que ser, a la reeducación y a la reintegración a la sociedad de esos jóvenes. Sin embargo, nadie se quisiera ver en la situación penosa de tener a un hijo acusado de un delito, más si se trata de un hecho en el que se ha atentado contra la vida de otro ser humano. Debe ser muy difícil estar en la disyuntiva de proteger a tu hijo; como tu instinto te lo pide y estar a la vez consciente de que ese niño necesita un correctivo para poder seguir viviendo en sociedad. Pero si no se hace cumplir la ley a quien la infrinja esto se va al garete. Dicen los estudiosos que el carácter, que se comienza a forjar desde la niñez y que se va consolidando en la adolescencia, debe terminar por construir la madurez, que es un proceso psíquico y moral que se construye durante muchos años. Aquí es donde el papel de la familia es fundamental, no se puede esperar a la adolescencia para ayudar a los menores a corregir sus conductas. Hay que guiar a los menores, concientizarlos de las consecuencias de sus actos y de la responsabilidad que comporta vivir en sociedad. Los valores como la moral, la ética, las buenas costumbres, el respeto por los otros, y en especial, por la vida de los otros, son valores innegociables. Dice la sabiduría popular que es necesario educar a los niños, para no tener que castigar a los hombres. Montería está sacudida por un hecho delictivo que tiene a una persona en cuidados intensivos y en el cual está involucrado un menor. La justicia tiene que actuar con imparcialidad y celeridad frente a este caso.