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Opinión

Respóndase usted mismo

Olga Lucía Bustamante Madrid
Olga Lucía Bustamante Madrid
Columnista
16 de marzo de 2024

En la crianza, padres son espejos. Su misión va más allá de lo material: guiar y moldear. Evitar transmitir lo dañino y crear un ambiente sano es clave.

Por Olga L. Bustamante M. Todo en la naturaleza cumple un propósito, nada sobra, nada falta. Esa es la respuesta a una incógnita que tengo ¿Hacen falta papá y mamá en un hogar, tal cual la naturaleza los creó? Indudablemente la creación no se equivoca. Los padres biológicos y adoptivos tenemos una misión más allá de lo material. Entonces surge otra inquietud ¿Cuál? Somos el espejo en el que el niño se mira. ¡Qué responsabilidad tan inmensa! Valdría la pena preguntarse al asumir ese papel ¿Cuál es el mejor regalo que papá y mamá pueden darle a su hijo? La herencia con la que sobrevivirá en la vida, no es exactamente la material. Esa criatura debe ser moldeada, guiada, podada, para ser capaz de sobrevivir por él mismo, en la maraña social, con equilibrio y amor propio. Los padres somos transmisores de aprendizajes que adquirimos consciente e inconscientemente, útiles o desechables. Aquí está la contestación: Ser padres requiere de un espulgue personal, para evitar transmitir lo dañino, aquello que fue innecesario. ¿Culpas? Por qué y para qué. De nada sirven. Cuando crecemos debe cambiar nuestra mirada de aprendices, por una más clara, lógica y coherente. Somos los dueños del timón de nuestras vidas. Podemos otorgar a esa nueva vida que comienza, lo mejor, lo indispensable, evitándoles repetir errores. Las emociones inestables y egoístas, la falta de toma de decisiones, la autocrítica destructiva, el miedo a expresarse, la elección inconsciente de amigos inconvenientes, denotan caos interior, el caos que conocieron: las peleas, chismes, envidia y rabia. Contrariamente, experimentar ambientes y relaciones amorosas, respetuosas, tranquilas y solidarias, hacen emerger lo mejor del interior de cada miembro de la familia. Escribir a conciencia el guion de nuestras vidas, desde el momento de la concepción, prepara sentimientos futuros fuertes y sanos. Las emociones positivas y negativas se graban en la mente y el cuerpo, y son el patrón que direccionará la existencia personal de nuestros hijos. Dejémonos de proyectar culpas en terceros, revisémonos primero. En la infancia de los padres se formó su personalidad, ahora los hijos formarán su personalidad en el caldo de cultivo disponible. ¿Cuál? Respóndase usted mismo. El ambiente donde se aprende comportamientos, actitudes y reacciones, tiene una relación directa en el desarrollo de una personalidad sana. "Educando nos educamos". El tiempo de acercamiento y dedicación con los hijos puede ser muy placentero y cada vez habrá menos que corregir. La crianza es un camino de crecimiento. Cultiva bien y recogerás una buena cosecha.