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Opinión

Relación Estados Unidos-Santa Sede

Rafael Hernández Mestra
Rafael Hernández Mestra
Columnista
21 de abril de 2026

El presidente Donald Trump se ha caracterizado por cazar peleas con diferentes países y gobernantes; ya lo demostró en Venezuela llevándose a Maduro. Ha tomado partido en la guerra con Ucrania apoyando a Putin y es aliado de Israel en la guerra con Irán y, últimamente, ha cazado pelea con la Santa Sede.

En efecto, la tensión entre la administración de Donald Trump y el Vaticano ha crecido tras recientes declaraciones que reflejan el deterioro de la relación entre ambos líderes. Trump criticó públicamente al papa León XIV, calificándolo de "débil ante el crimen" y "terrible en política exterior". Es más, sugirió que la elección del papa no habría sido posible sin su presencia en la Casa Blanca y lo acusó de alinearse con la "izquierda radical" y de cuestionar decisiones presidenciales. El trasfondo de este enfrentamiento se remonta a principios de año, cuando León XIV incrementó su participación en debates políticos y geopolíticos. El pontífice cuestionó los métodos empleados para la captura de Nicolás Maduro y, recientemente, pidió el fin de las hostilidades en Irán, criticando las amenazas de escalada militar. El punto más álgido de la disputa se produjo cuando funcionarios intentaron justificar la campaña militar con argumentos religiosos, narrativa que el papa rechazó tajantemente. Y, durante una vigilia por la paz, León XIV afirmó que "quienes rezan no matan ni amenazan con matar" y advirtió contra el uso de Dios como instrumento de poder. En Estados Unidos, las iglesias han cerrado filas a favor del papa y la Conferencia de Obispos Católicos dijo que el pontífice no es un actor político ni un rival del presidente, sino una autoridad espiritual llamada a pronunciarse sobre cuestiones morales, incluso cuando resultan incómodas para el poder. El papa le respondió: "no le tengo miedo a la administración Trump" e insistió en que su misión es proclamar el mensaje del Evangelio y denunciar la guerra cuando sea necesario. En este contexto, hay que tener en cuenta que el telón de fondo político también es clave y no ha pasado desapercibido que el papa, a pesar de ser estadounidense, no ha programado visita a su país en su primer año de pontificado y los católicos representan cerca del 20% de la población en Estados Unidos y constituyen uno de los bloques electorales más importantes del país. Sin embargo, hay que tener en cuenta que no es la primera vez que un gobernante se enfrenta a un papa, pues el rey Enrique VIII de Inglaterra lo hizo en el siglo XVI y el resultado fue un cisma que dividió en dos al cristianismo, dando origen a la Iglesia Anglicana.