
Reinventándonos

El Año Nuevo es una oportunidad para la renovación personal. Cultivar virtudes como la paciencia y la generosidad nos ayuda a ser mejores. Enfócate en hábitos positivos para crecer.
Pasado mañana, primero de enero del dos mil veinticinco inicia un nuevo año, excelente oportunidad para renovarse. Es un renacimiento. Nuevos comienzos, una magnífica ocasión para reinventarnos en lo personal. Es algo más estimulante que resignarse con seguir siendo igual. En esa fecha, hay quienes piensan en formular algunos propósitos del año que comienza y en tratar de buscar la manera de mejorar. Es un hábito saludable, mental y físico. Los propósitos de Año Nuevo plantean alcanzar objetivos o desarrollar virtudes. Dado que las virtudes reflejan características positivas y mejores prácticas, útiles para nuestra vida profesional y personal, cultivarlas puede ayudar en ser una mejor versión de nosotros mismos. Es necesario cultivar hábitos personales con el fin de que el mundo sea mejor, como la prudencia, la compasión, la paciencia, la honestidad, el coraje, la bondad, el trabajo y la generosidad. La decisión clave es enfocarnos en buenos hábitos. La lista de virtudes personales y profesionales es larga y variada. Las virtudes que se practiquen dependen de los deseos y cómo coinciden con sus responsabilidades o los valores de su organización. Algunas de ellas asociadas con la gestión son la sabiduría, la resiliencia, el coraje, la templanza, la justicia y la sociabilidad. Hoy en día las cosas han mejorado, se respeta la diversidad y singularidades. Identifica las dos o tres virtudes más significativas y trata de sobresalir en ellas. Para diagnosticar las fortalezas suelen ser más útiles los comentarios de amigos, mentores o educadores que el autoanálisis. Conocer los puntos fuertes puede ayudar a redondear la personalidad y construir una marca personal. Escribir un diario o llevar un registro del desarrollo personal puede ayudar a reforzar las nuevas prácticas y a dar más sentido a la propia vida. "Una vida sin examen no merece ser vivida", reflexionaba el filósofo griego Sócrates. Tener presente que el objetivo principal de practicar las virtudes es convertirse en una mejor persona y no aumentar el ego o convertirse en un mejor profesional. Las virtudes solo tienen sentido en la medida cómo se relacionan con los demás y mejoran la vida personal. Hay que tener paciencia si después de unos días no se ven mejoras en el logro de los propósitos de Año Nuevo, o incluso se dan pasos atrás. Realmente lo que sin lugar a dudas sí importa es la perseverancia y la actitud. Es una manera de reinventarnos.