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Opinión

Registro renovado

Álvaro Bustos González*
Álvaro Bustos González*
Columnista
7 de mayo de 2023

La Universidad del Sinú, con su programa de Medicina acreditado, destaca por su Laboratorio de Investigaciones Biomédicas y Biología Molecular, y la innovadora realidad virtual para anatomía.

Por Álvaro Bustos González* Cuando uno llega al medio universitario a combinar acciones docentes con labores administrativas, una de las primeras cosas que aprende es que los registros calificados, para el funcionamiento de los programas, son obligatorios, mientras que los procesos de acreditación, que se refieren a la alta calidad, son voluntarios y se fundan, en buena medida, en ejercicios de autoevaluación. Digamos que el registro calificado es lo básico e imprescindible, y que la acreditación es un ideal que pone a un programa, o a una universidad, en un nivel tal en el que los estudiantes pueden desarrollar su vocación y sus talentos con la seguridad de que cuentan con los escenarios y el profesorado aptos para guiarlos en el intrincado aprendizaje profesional. Estar acreditados, como es el caso de la Universidad del Sinú y su programa de Medicina, bien merecen unas palabras de encomio en el contexto de la renovación del registro calificado que acaba de sernos concedida. Ahí se ve reflejado el esfuerzo de mucha gente que, con paciencia y perseverancia, logra que estas metas sean factibles. Valga esta introducción para referirme a dos aspectos de vanguardia con que cuenta la universidad en su programa de Medicina, que justifican plenamente sus logros ante los Ministerios de Educación Nacional y de Salud. Me refiero al Laboratorio de Investigaciones Biomédicas y Biología Molecular, que desarrolla proyectos sobre toxicología ambiental, cáncer, enfermedades tropicales y resistencia bacteriana, y que está dotado para la identificación de microorganismos altamente transmisibles, como el coronavirus y sus variantes que produjeron la pandemia de Covid 19, y a la posibilidad de estudiar anatomía y fisiopatología a través de una realidad virtual en tres dimensiones, que es como viajar por dentro del organismo humano y sus diferentes sistemas y tejidos con unas gafas puestas. Imagínense ustedes dos mesas de autopsia con cuatro muertos virtuales cada una, para disecarlos desde la piel hasta los huesos, y todo de manera digital. ¿Cuánto placer e interés podría despertar en un joven la posibilidad de acceder al cuerpo humano y su funcionamiento a través de una nueva tecnología (Anatomage) con la que cuentan muy pocas universidades en el mundo? Bien vale la pena que conozcan este método de disección. Quedarían asombrados de las opciones que hoy existen para el aprendizaje de la anatomía sin cadáveres. *Decano, FCS, Unisinú -EBZ-.