
Recuperar la confianza

Tras las elecciones, los nuevos gobernantes enfrentan el desafío de recuperar la confianza ciudadana. La transparencia y el cumplimiento de promesas son claves ante una población activa y escéptica.
Por Manuel Cadrazco M. Ya que ha pasado la etapa de campaña, y en la que evidentemente han sido elegidos programas de gobierno avalados por la parte mayoritaria de la población, lo cierto es que al tiempo no eran de la preferencia de otra de la población. Para ello, una de las tareas que tienen las y los nuevos gobernantes, es de recuperar esa confianza de quienes no fueron sus electores, y honrar ante todo, la función encomendada y gobernar para todos. Que las políticas públicas estén integralmente encaminadas a toda la población, sin distinción alguna. Hoy en día tenemos un tipo de ciudadanía más activa, más pendiente de las acciones gubernamentales pero al mismo tiempo más escéptica, más a la expectativa de que se cumplan las propuestas; y si estas no se cumplen, tener a la ciudadanía en contra es conveniente para ningún gobierno. Es evidente que en los tiempos actuales, con una ciudadanía más activa, la confianza en las entidades gubernamentales se ha ido deteriorando. Encuestas realizadas por el Banco Interamericano de Desarrollo, por ejemplo, demuestran que en Latinoamérica y el Caribe la desconfianza a nivel interpersonal es alta, lo cual a su vez se ve reflejado en el ámbito gubernamental. Menos de 1 de cada 3 personas confían significativamente en la administración pública de sus países. En promedio, la confianza en la iglesia es del 61%, mientras que la confianza en la presidencia y en el gobierno es de 32% y 27%, respectivamente. El problema de la confianza también se vincula con temas de información y rendición de cuentas. Cuando los datos sobre cómo funcionan los servicios y cuál es el uso de los recursos públicos son limitados, no es sencillo tanto para la ciudadanía como para los medios de comunicación, realizar seguimiento. El impulso de políticas y mecanismos para reducir las asimetrías de información y de poder es básicamente una apuesta democrática. La tecnología ya no es una barrera, como podía serlo hace diez o quince años, para divulgar más y mejor información. En síntesis, es clave recuperar la confianza para con la ciudadanía, la gente espera gobiernos transparentes, incluso algunos elegidos bajo la premisa del cambio, deben corresponder esa premisa y trabajar desde el día 1 decididos a mejorar realidades y vidas. Es momento para una nueva gestión pública en el departamento de Sucre, y es necesaria esta nueva forma de gobernar para los próximos cuatro años.