
¿Quién quiere ser presidente?

La campaña presidencial colombiana ha comenzado. ¿Son suficientes los requisitos para ser presidente? El artículo analiza la laxitud en comparación con la empresa privada y el auge de candidatos "outsiders".
Por Arianna Córdoba Díaz Dicen que la campaña para la elección del próximo presidente (a) de Colombia ya arrancó y que están prendiendo motores para esta carrera en la que al menos 20 personas, con diferentes características y oficios, aspiran a ganar el favor popular —traducido en copiosos votos— y convertirse en el próximo inquilino de la Casa de Nariño. En torno al tema, se escuchan conjeturas que indican que en 2026 Colombia elegirá a su primera mujer como presidenta. Otros especulan que los colombianos, hastiados de una clase política corrupta, viciada e ineficiente, se inclinarán por un "outsider" que, sin pertenecer a las castas tradicionales, pueda enderezar el rumbo del país. Pues bien, si dejamos volar la imaginación y se pudiera elegir al próximo mandatario de los colombianos no como históricamente se ha venido haciendo, sino como se selecciona a un alto directivo o al CEO de una organización, quizás las cosas serían distintas. A la luz de los requisitos, parece que hay más exigencia y rigor a la hora de seleccionar al presidente de una gran empresa o compañía que al mandatario de Colombia. Nada más miren, para ser presidente o vicepresidente de Colombia, los únicos requisitos, según la Constitución Política de 1991 (artículo 191), son: a) Ser colombiano por nacimiento. b) Ser ciudadano en ejercicio. c) Tener más de treinta años. Mientras tanto, los requisitos mínimos para ser director general, CEO o presidente de una compañía incluyen: título universitario, título de posgrado, experiencia mínima de 10 años con resultados positivos en la consecución de logros, amplia experiencia en la gestión de equipos, conocimiento profundo sobre las tendencias del mercado nacional e internacional, excelentes habilidades de comunicación, capacidad para trabajar bajo presión, pensamiento estratégico, y una excelente capacidad de liderazgo, entre muchos otros requisitos. Se evidencia que sí, somos muy democráticos al permitir que prácticamente "todo el que respire, aspire" a la presidencia de Colombia. Pero seamos serios: si en la empresa privada son tan rigurosos a la hora de seleccionar a quien va a dirigirla, ¿por qué para quien va a dirigir un país hay tanta laxitud? Mientras la Constitución lo permita, sabemos que los requisitos para ser presidente de Colombia seguirán siendo mínimos. Nos toca, entonces, a los colombianos ser realmente exigentes a la hora de decidir. Ya basta de dar tumbos y arrepentirse de haber "botado el voto" por quien terminó decepcionándolos. Y finalmente, lo de los "outsiders" es en serio. En la carrera por la presidencia de Colombia hay por lo menos tres personajes que no son políticos, y que ya están punteando en las preferencias de los votantes. La gente se muestra hastiada de "los mismos con las mismas".