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Opinión

¿Quién es la Gallina?

Glenda K. Fuentes
Glenda K. Fuentes
Columnista
23 de marzo de 2024

Una historia sobre una gallina ilustra el daño de acciones impulsivas, como la divulgación no autorizada de contenido íntimo. Las víctimas tienen derechos; la ley protege su intimidad.

Por Glenda K. Fuentes En estos días, un caso ha sido tendencia, evidenciando una divulgación no autorizada de material íntimo que me ha recordado una historia que alguien me contó en mi adolescencia sobre una gallina. Sí, una gallina. Pero no estamos hablando del ave doméstica conocida por su plumaje variado y su contribución en forma de huevos y carne a la dieta humana. No, en este caso, "gallina" se convierte en un adjetivo despectivo utilizado para describir a aquellos que carecen de valentía o coraje, personas que evitan situaciones difíciles o llevan a cabo acciones dañinas sin razonar para hacer valer su "carácter". La historia comenzaba con un ave que estaba siendo desplumada por quien había sido su cuidador. Este, además de quitar una a una sus plumas, las esparció por todas partes dejándola desnuda, avergonzada y expuesta ante las miradas de muchos. Ella, desesperada, trataba de cubrir su cuerpo y recoger las plumas dispersas para pegarlas y que todo volviera como antes, pero era en vano, el daño ya estaba hecho. Este cuento es una metáfora poderosa sobre las acciones impulsivas y destructivas. Nos recuerda que, una vez cometidas, algunas acciones no pueden revertirse, dejando un impacto duradero en aquellos que las experimentan. En la sociedad actual, vemos ejemplos de este tipo de acciones a tan solo un clic, en la divulgación no autorizada de videos íntimos. A menudo, estos videos son grabados de común acuerdo entre amantes, pero luego son divulgados sin consentimiento, causando un daño irreparable a quienes son expuestos. Es importante que las personas afectadas por este tipo de situaciones conozcan sus derechos y tomen las medidas necesarias para proteger su intimidad y dignidad. La divulgación no autorizada de material íntimo es una violación grave de los derechos humanos y debe ser tratada con la seriedad que merece. Está regulada por la Ley 1581 del 2012 sobre protección de datos personales y compartirlo sin consentimiento puede acarrear sanciones graves con consecuencias penales de hasta 12 años de cárcel. Las víctimas de filtraciones tienen el derecho de presentar una denuncia de inmediato en la Fiscalía. A través de esta denuncia, se pueden gestionar ante las autoridades la eliminación de los archivos privados. En caso que estos mecanismos resulten insuficiente, se puede interponer una acción de tutela para garantizar sus derechos. El impacto de estos actos trasciende en el tiempo. Es imposible desaparecer todo el material una vez entra en la red. Las víctimas de estos delitos terminan viviendo una pesadilla al ser estigmatizadas y degradadas. Cada vez que se abre y se comparte un video con este contenido se le está arrancando una pluma más al ave que tiene todo para cautivar, así que tengamos consciencia también como sociedad. "Los impulsos irresponsables pueden tener consecuencias devastadoras." Así que: ¿Quién es la gallina?