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Opinión

Quemar las naves

Bibiana Cabarcas
Bibiana Cabarcas
Columnista
20 de mayo de 2026

Los colombianos no adoctrinados, preocupados por el futuro que nos esperaría en manos del comunista Cepeda, en caso de que llegue a ganar, no entendemos la pelotera estúpida entre abelardistas y palomistas. Insultos van, improperios vienen, señalamientos y hasta epítetos que rayan en lo personal; nos tienen a todos por demás perplejos. ¿Cómo es posible que entre las dos campañas le estén haciendo el juego a los Cepedistas, dándose entre ellos y dejándole el camino libre al continuador de Petro? Es absolutamente inverosímil y ridículo. En estos momentos, Cepeda y sus asesores se deben estar frotando las manos de felicidad.

Si los intereses de la patria están por encima de cualquier persona o circunstancia, si lo que se está jugando es la democracia y la libertad de todo un país, seguir en ese enfrentamiento infantil nos va a llevar a un rotundo fracaso. El talante de los gobernantes se mide en la confrontación, y si no son capaces de aguantar la contienda política, no serán capaces de aguantar y contener la arremetida que nos espera cuando Petro tenga que soltar la teta del Estado. Todos estamos esperando de nuestros futuros gobernantes madurez, templanza, aplomo y mucha mesura, y no este dime que yo te diré que no nos aporta nada y nos causa mucha zozobra. Lo que más asombra y preocupa es la actitud desobligante de la candidata Paloma Valencia, quien ataca sin misericordia a su rival Abelardo de la Espriella, llamándolo "cobarde" por proteger su vida e integridad física, como si lo retara a dejarse masacrar, aun cuando sabe el peligro que corren todos, ella incluida, con un gobierno que no le da garantías a la oposición para realizar las campañas. Si lo que todos queremos es que se unan en una posible segunda vuelta, tantas heridas que dejan los enfrentamientos pueden cerrar los caminos a una futura coalición. De la Espriella marca muy por encima de Paloma Valencia en las encuestas, recortándole ventaja a Cepeda; tal parece que, con cada resultado, la senadora aspirante a presidente se descontrola y muestra un lado poco amable que no le conocíamos, que la deja muy mal parada frente a posibles electores. La mano de sus asesores no se ve por ningún lado o la están asesorando mal. Hernán Cortés, en 1519, quemó sus naves cuando llegó a México, para obligar a sus hombres a conquistar territorio o morir en el intento. Atacar con virulencia y sin argumentos al contrincante destruye toda posibilidad de reconciliación y "quema" una unión que es necesaria para el bien mayor de todo un país.