
¿Qué reforma la reforma laboral?

El proyecto de reforma laboral, liderado por la ministra Ramírez, genera controversia. Expertos advierten sobre el impacto en empresas y empleo, instando a la concertación para evitar consecuencias negativas en la economía.
Por Valmiro Sobrino Oliveros Cuando vayas a reformar tu casa asegúrate primero que utilices un buen arquitecto y segundo, que la casa realmente necesite esa reforma para mejorarla. El gobierno ha presentado al Congreso un proyecto de reforma laboral. La arquitecta es la Ministra Gloria Inés Ramírez. No hay duda que es una mujer preparada y con buenas intenciones. Fue presidenta de la Federación Colombiana de Educadores (FECODE); integrante del Comité Ejecutivo de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), militante del Partido Comunista colombiano. Esto en lo más mínimo la desmerita para que sea ministra, es solo una referencia para determinar de qué manera esta formación incide en la reforma propuesta. Ya hablamos de la arquitecta de la reforma; ahora vamos a la propuesta que debatirá el Congreso. No hay nada más delicado que establecer cambios en las reglas de juego del aparato productivo al cual está íntimamente ligado el empleo, porque unas medidas populistas sin concertación con las fuerzas productivas y políticas pueden terminar quebrando la estructura productiva del país. La reforma tiene un primer pecado: no discrimina entre los sectores de la economía sino que con una tabla rasa impone más cargas onerosas a los empresarios, a más de las que ya tienen. Esto puede incidir negativamente en la mediana y la pequeña industria creando una desbandada de desempleo a mediano plazo cuando estas empresas, que entre otras cosas vienen resentidas de la pandemia, tengan que asumir sobre costos laborales. Los emprendedores y las Mypimes se vendrían al suelo con graves consecuencias: una, la quiebra de la mediana y pequeña empresa y, la otra, el crecimiento desbordado del desempleo y, algo gravísimo: desestimularía la inversión extranjera. Un renglón que enseguida se paralizaría seria el del emprendimiento con las consecuencias sabidas. De otra parte dicha reforma no plantea de una manera concreta como remediar al empleo informal que está en el 58.2% (DANE). Algunas voces autorizadas (FENALCO) han dicho que dicha propuesta parece un pliego de peticiones sindical. Jugar con la economía (la producción del país) y el empleo es algo que amerita unas mentes serenas y un espíritu acrisolado. Por eso el presidente Gaviria ha dicho que el Partido Liberal no la votará a ciegas; lo mismo el Conservador, La U y el Centro Democrático. Es hora de concertar y buscar la unidad nacional frente a este tema.