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Opinión

Que no agonice el “usted”

José Arturo Ealo Gaviria
José Arturo Ealo Gaviria
Columnista
3 de abril de 2023

El "tú" desplaza al "usted" en la sociedad actual. Sociólogos analizan este cambio lingüístico, ligado a la igualdad y la pérdida de formalismos. ¿Implica esto un empobrecimiento comunicativo?

Por José Arturo Ealo Gaviria En la sociedad actual, tutearse o tratar de “tu” a una persona es un fenómeno imparable. Sociólogos, antropólogos, lingüistas y publicistas dan por hecho, si no el fin de la expresión “usted”, sí por lo menos su confinamiento futuro a vínculos extremadamente formales, a ámbitos muy solemnes o jerárquicos. La publicidad, según sus creadores no es el reflejo de lo que hay en la sociedad. Sólo utiliza el “usted” en algunas campañas exactas de servicios financieros o de productos médicos. El uso del “usted” ha quedado reservado en ámbitos muy formales donde se mantiene una especie de respeto protocolario por el interlocutor. La tendencia a una sociedad más igualitaria, a la pérdida de distancias jerárquicas en las relaciones sociales, hace que no parezca correcto establecer distancias previas y por eso se utiliza el tú en lugar del usted, que para muchos denota alejamiento. El abandono del “usted” está muy ligado a las nuevas realidades y valores sociales. La sociedad del conocimiento tiende a relaciones más horizontales y menos verticales, más cooperativas, más productivas, de más igualdad entre los sujetos que participan, y eso hace que se imponga un trato más cercano. Si se pierde el “usted”, se abandona una percepción de la realidad, porque tutear a los otros no quiere decir que estén más próximos. Y no es la única pérdida que, según los especialistas, implica abandonar el “ustedeo”. Perdemos lo que el “usted” proporciona de reconocimiento del valor y la dignidad del otro, la jerarquización y las diferencias en las relaciones. La reivindicación del “usted” no es una cuestión de moral social ni de defender las buenas maneras, sino de evitar que se pierda una potente herramienta de comunicación. Dejar de utilizar el “usted” supone un empobrecimiento de la lengua, como cada vez que desaparece un mecanismo lingüístico, porque la lengua es más rica si proporciona más signos, más señales para comunicarnos: resulta más eficaz. El problema no es que desaparezca el “usted”, sino el sistema de referencias. La realidad es que el tuteo se convierte a veces en un campo de minas al iniciar una relación, pues es difícil saber cómo tratar al interlocutor. La palabra es mitad de quien la pronuncia y mitad de quien la recibe. El hablante no debe pensar en su propio sistema sino también en el del receptor. El tratamiento de segunda persona es del receptor. Es mejor pecar de formalista que de mal educado. Tu mereces el “usted”.