Cargando indicadores...
Córdoba Logo
Imagen del artículo
Opinión

Qué espera el mundo y América Latina de Trump

Valmiro Sobrino Oliveros
Valmiro Sobrino Oliveros
Columnista
8 de noviembre de 2024

Un expresidente de Nueva York, con pasado turbio y fortuna heredada, gana la presidencia de EE. UU. Su triunfo refleja valores conservadores y un pragmatismo que impactará al mundo.

Por Valmiro Sobrino Oliveros Un hombre que estudió en la Academia Militar de Nueva York, prácticamente convicto, ha ganado con contundencia la presidencia de Estados Unidos. Heredero de una riqueza inmobiliaria que le dejó su padre, la multiplicó, no exento de maniobras no santas, la volvió multimillonaria, como lo escribió en su libro El arte de la negociación. Quienes se extrañan de este formidable triunfo (con las mayorías republicanas en el Congreso) deben atisbar en la mentalidad del hombre estadounidense. Es un país con tres siglos de historia forjada en unos principios conservadores que han profesado tras generaciones y que moldearon su talante como pueblo. Fundamentados en la religión anglicana que valora la riqueza material como un principio ético del hombre, la búsqueda de ella justifica los medios. La valoración de la familia como el eje forjador de la sociedad americana tiene sus orígenes en principios tutelares de su ideología religiosa". Por último, el papel de Estados Unidos como supuesto guardián en el mundo de la libertad y la democracia han cincelado en la mentalidad americana la idea de una supernación que tienen el derecho de usufructuar ellos solos y de hacer respetar ante el mundo. De ahí su superpoderío militar en todos los rincones del planeta y su supremacía en la carrera espacial. Trump representaba como candidato todo eso que el hombre americano cree, piensa y practica. "Yo rescataré la grandeza de Estados Unidos", decía con frecuencia en sus discursos y el pueblo americano sentía que ahí estaba el hombre fuerte, garantía de su existencia como nación. Por eso odia a los inmigrantes que considera un fardo para su nación; por eso su triunfo. Su pragmatismo en su vida y en sus negocios y su tendencia proteccionista en la economía traerá consecuencias a nivel mundial y latinoamericano. La rivalidad económica con China será difícil. Su irrestricto apoyo a Israel variará el péndulo en el Oriente Medio. A sus aliados de Europa les exigirá un compromiso casi que total con el presupuesto de su defensa. Las relaciones con México por la inmigración pueden traer sanciones económicas a ese país y así lo enunció en la campaña. Venezuela será su amiga, porque ahí están las reservas petroleras que Estados Unidos necesita. Cuba seguirá sancionada. ¿Qué espera el resto del traspatio suramericano? Se me acabó el espacio.